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sábado, 29 de abril de 2017

Dungeon World - Una nueva esperanza

 Sorprendentemente, después de un largo periodo con sequía de rol, hemos topado con Dungeon World y, qué queréis que os diga, ha reavivado la llama. Ha conseguido lo que hacía tiempo pensábamos imposible, hemos quedado cuatro veces en un mes, una por semana, y ahora tenemos un “hype” importante.

El sistema “Powered by the Apocalypse” nos vino de nuevas (no nos engañemos, hasta hace poco éramos de los clásicos dungeoneros con D&D), pero se adapta bien a lo que queríamos desde hace un tiempo. Nuestro grupo se siente más cómodo con un sistema más narrativo y ahora, después de cada partida vamos ganando soltura. La primera partida fue muy rara, nos costó lo de rolear lo que pasaba y si se activaba un movimiento, pues se lanzaban dados. La frase: “No tiras Saja-raja. Tu dime lo que haces y si se da el caso se activará el Saja-raja”, pero no lo digo con odio y resquemos, todos hemos sido novatos alguna vez. (Aunque algunas veces se dan estos casos porque cuándo el Master habla y/o explica nadie atiende. Aquí si que se genera un poquito de odio).

El tamaño y maquetado del manual nos parece un acierto. Pequeño, robusto y fácil de transportar y/o consulta. Las ilustraciones al principio nos chocaron con un intento de estilo “old-school” con unas pinceladas, en la estética, que nos recuerda al manga/anime. Pero conforme vas jugando como que les coges un cierto cariño. (Nosotros ya no las cambiamos por nada). Las fichas son muy rápidas de rellenar, por lo que prácticamente puedes hacerla y empezar al momento. El uso de los movimientos, como medida de interacción con el entorno, tanto para los jugadores como para el director da mucha mano ancha para jugar (sobre todo al director) aunque eso si, de nuevas cuesta dominarlo con el amplio abanico de posibilidades. (La vida se facilita con la pantalla del director) no es un sistema con el que veamos fácil iniciarse en el mundo del rol, ya que tienes que visualizar mucho la partida y responder de manera narrativa de la forma más adecuada en cada momento, acorde a los resultados y los movimientos activados. 

Contamos con una extensa colección de razas (Elfo, Humano, Enano, Mediano, Semielfo, Dragón y Autómata) y clases (Bardo, Clérigo, Druida, Explorador, Guerrero, Ladrón, Mago, Paladín) y la posibilidad de ampliarlas. Por el contrario, las fichas son cerradas, una por cada clase de las que vienen en el manual, echamos de menos un modelo genérico para futuras creaciones propias de razas y clases. (Y has de descargar las fichas de la web). Algo que también es necesario comentar es la forma de llevar a cabo la interacción en el juego. Hay que romper el esquema mental típico de fases o turnos. Aquí todo se desarrolla según fluye la acción y la narrativa. El director de juego ejecuta sus movimientos como respuesta a los fallos de los jugadores. Esto, en nuestro grupo, nos ha costado encajarlo para hacerlo dinámico de forma que movimientos como “Defender”o “Ayudar o interferir” tengan un sentido narrativamente. Cuando te haces a ello queda genial en la mesa. Los vínculos, una de tantas formas de conseguir puntos de experiencia son, al inicio de aprender a jugar con este sistema, algo lioso ya que no es algo con lo que se esté familiarizado en otros juegos. Cuesta crear un vínculo claro o potente a corto plazo. (Es cuestión de práctica)

Por último, en lo referente al director de juego. Los frentes son un mecanismo ágil, así como las etiquetas e instintos hacen que sea muy visual entender un espacio o a un monstruo a la hora de definirlo e interpretarlo.

Dungeon World es un juego que, aún con todo lo comentado positivo y negativo, recomendamos si buscas un juego narrativo que puedas moldear por completo para ajustarlo a vuestro estilo de juego. Es necesaria cierta habilidad con la improvisación y la narrativa para disfrutar el juego al cien por cien. Si sois de los que lo quieren todo pautado y cerrado, es posible que no os encontréis muy cómodos o no acabe de encajaros el juego.

Esperemos poder continuar esta aventura. Un saludo.

martes, 18 de agosto de 2015

El señor Kelson

“Ahora que ya conocéis vuestro cometido, id y encontrad lo que preciso,    tenéis cuatro días para lograrlo, no me defraudéis.” Y dicho esto, la pira llameante que formaba la aparición de Doppelgänger se apagó.

Sombra les indicó que, puesto que ahora ya trabajaban juntos, no había razón para volver a vendarles los ojos y que podían irse libremente. Los héroes comenzaban a marcharse cuando les dedicó unas últimas palabras. “Si no sabéis donde obtener la información necesaria para hallar lo que mi maestro os reclama, acudid a Kelson Thistton, el dueño de los establos, ese hombre tiene ojos por todas partes.”

Los héroes asintieron y salieron del lugar, que para su sorpresa, resultó ser una vieja destilería enana abandonada a las afueras de la ciudad. Una vez ubicados, los héroes estudiaron el plan a seguir. “Bien, puesto que soy el explorador, veo más razonable que sea quien se encargue de buscar información sobre el dragón.” Expuso Élencor. “Yo me encargo del tarro, así dejo en manos del mago el asunto del libro, que sin duda es más ducho que ninguno de nosotros en asuntos arcanos - Se aventuró a responder Álesmir – Puedo empezar preguntando al tipo de los establos que ha sugerido Sombra.” - Concluyó. “Pues en ese caso yo acompaño al mago, por si sus conocimientos fallan y necesita algo de músculos.” - Zanja Quarion, acabando así el reparto de tareas. Contentos con la división de cometidos y sin darse cuenta de que su trabajo en equipo comienza a ser notable, los héroes se separaron para cumplir lo antes posible con su cometido.

Una cualidad esencial para un explorador es la determinación y rapidez de actuación, así pues, en cuanto llegó a la plaza del pueblo, Élencor se encaramó a una caja que allí se encontraba y con los brazos extendidos vociferó la siguiente pregunta “¿Hay alguien aquí capaz de ayudar a un intrépido explorador en su cacería de un dragón negro?”
Como ya se ha comentado, actuar rápido y con determinación es algo esencial en un explorador, pero tal vez Élencor debió haberse planteado que la plaza del mercado no es un lugar tan indicado como una taberna para buscar un habilidoso mercenario. Sus palabras fueron respondidas con miradas de asombro y pavor, algunos cuchicheaban sobre lo dura que debe ser la demencia, otros rieron al verlo y las madres taparon los ojos a los niños que señalan apasionados al valiente “busca-dragones”.

Decepcionado por el resultado obtenido, descendió de un salto de la caja cabizbajo, dispuesto a marcharse abatido cuando recayó en la presencia de una figura ante él.
“Con que un dragón negro ¿eh? Hay que tener valor para eso, pero estás de suerte, puedo decirte donde encontrarlos.” - Le dijo el desconocido - “¿y tú eres?” - preguntó el elfo -  “Kelson Thistton, a tu servicio.” - A pesar de reconocer el nombre, Élencor prefirió no demostrarlo - “Encantado. ¿De verdad puede decirme dónde encontrar un dragón negro por esta zona?” Insisitió el elfo “Por supuesto, cerca de aquí, al sur, hay un pantano que frecuentan esos bichos, además estamos en época de reproducción, por tanto, es relativamente fácil toparse con alguno.” Respondió sonriente. 
Ambos se despidieron y Kelson comenzó a alejarse cuando de pronto Álesmir apareció, acaba de llegar al mercado cuando divisó a su compañero. “Vaya, siempre te pillo hablando con desconocidos, ¿Cómo ha ido el tema del dragón?” Soltó el guerrero. “Ese tipo me ha dado la información que necesitamos, hay un pantano cerca y parece ser que en esta época del año hay dragones negros por la zona. ¡Ah! por cierto, era Thistton, ¿Tú no lo estabas buscando?” El semi-elfo puso los ojos como platos y dejó escapar un gruñido al tiempo que sale corriendo tras el dueño de los establos mientras el elfo se dirige a la taberna riendo tranquilamente. 

miércoles, 20 de mayo de 2015

¡Freakcuestando! Primer debate

¡Buenas a todas y todos!

Después de un tiempo de desconexión del rol (entre trabajos, prácticas y muy pronto exámenes) traigo aquí, para que nos echéis una mano (zarpa, ala, garra, etc.), un tema que hemos tratado varias veces en mesa (debatiendo en plena partida enviando a la ****** la trama y tensión de la estupenda partida que ha creado nuestro DM). Nuestro debate se ha centrado en "¿Los semi-elfos son una raza que no debería tener cabida en el mundo de la fantasía? y... ¿Creéis que humanos y elfos los desprecian?". Una vez expuesta nuestra preocupación nos interesa toda opinión que podáis compartir. Así que si tenéis un minutito agradeceríamos contestar este breve (pero intenso) cuestionario.

¡¡Gracias aventureras y aventureros!!

CUESTIONARIO FREAKCUESTANDO SEMI-ELFOS

P.D: Mejores Respuestas ^^

viernes, 6 de marzo de 2015

¿Amistad, eso se come?

La armería estaba abarrotada de todo tipo de artículos de batalla. Desde cascos y  escudos, pasando por mazas, sables y hachas, hasta shurikens, bombas de luz  y una infinidad de artilugios que no harían precisamente cosquillas. Saltaba a la vista por la altura del mostrador que la regenta un enano y toda duda quedó despeja al escuchar el característico ritmo que solo un enano es capaz de generar con un martillo, un sonido casi musical procedente del interior del establecimiento, zona que quedaba oculta a la vista por una cortina. Álesmir soltó un saludo en enano, “Ya está otra vez el orejas punta” se escucha en la misma lengua. Parecer ser que aquel que les contó la historia de Zacarus resultaba ser el herrero de la ciudad. “Pues empezamos bien.” Murmulla para sí el semi-elfo.
Con cara de pocos amigos, el enano descorrió la cortina y se acerco al mostrador frotándose las manos con un trapo. Élencor dejo caer un fajo de objetos ante él. “¿Qué puedes darnos por esto?” El enano  miró al elfo de arriba abajo y procedió a revisar el fajo. Dos espadas cortas y una armadura de cuero. “48 peos” (piezas de oro, la moneda oficial, para aquellos que no anden familiarizados con la jerga del lugar) ”Las espadas están en buenas condiciones, pero la armadura – la observa detenidamente – está llena de tajos y cortes, en estas condiciones no sirve, así que tendré que repárala para poder venderla.” “Y que puedes decirme de esta arma” El elfo entregó una especie de maza al enano, quién la observó detenidamente. “Es una gran clava, un tipo de maza con forma de garrote y acabada en pequeñas estacas. Es un arma contundente, sencilla y de simple manejo. Hasta el más inútil de los guerreros podría usarla. ¿Deseas venderla?” Concluye el enano. “Por el momento prefiero conservarla, por si le resulta útil a alguno de mis compañeros.” Finaliza el explorador.
“Pues nada, trabajo hecho, vámonos con los otros Élencor.” Comenta tranquilamente el semi-elfo. “Perdona, soy el líder y no te atrevas a darme ordenes, sucio semi-elfo.” Le rehúsa este despectivamente. “¿Estás buscando pelea? Porque puedo partirte en dos con la espada si eso es lo que quieres.” le replica el semi-elfo ofendido “Si ni siquiera sabes cómo usar una espada, a los de tu calaña no deberían dejarles llevar armas. No eres ni una persona.” Escupe iracundo el elfo. “Lo dice el que necesita llevar dos espaditas y ni así consigue propinar un corte con ellas. Me sobro con la mía para…” “BASTA YA. POR MÍ COMO SI OS MATÁIS, PERO LO HACEIS FUERA DE MI TIENDA.” Y así, el enano concluyó la pelea.

jueves, 9 de octubre de 2014

La firma del mago

 Aquí dejo el seguiente capítulo de la historia, espero que la disfrutéis:


De camino a la posada donde se celebraría el banquete en su honor, Álesmir se cruza con la mujer a la que había salvado en el mercado, esta corre a abrazarlo muy agradecida. Aprovechando la situación, comienza a preguntarle por lo ocurrido en el mercado, especialmente por aquel encapuchado. Al principio se muestra reacia, pero termina cediendo ante la insistencia de su salvador “No conozco al hombre, pero estoy segura de que lo encontrarás en la Bodega del goblin astuto, pero ten cuidado, ahí se reúnen muchos mercenarios, ese sitio no es trigo limpio.”

Caminando feliz con su melocotón, Quarion llega a la antigua residencia y encuentra la puerta forzada y la casa patas arribas, signos claros de un reciente registro, aquello le inquieta y se marcha del lugar meditando sobre que podría haber sucedido y quién era el responsable de aquello, sin saber que aquella misma mañana lo había conocido y se disponía a reunirse otra vez con él en un par de horas.

Un eladrín ataviado con túnicas de aspecto arcano entra en la armería de un enano. La escena, del todo inusual, no termina ahí, pues este comienza a hacer preguntas por unas extrañas runas “Si quieres saber de esas cosas, ves a hablar con la bruja tíflin, yo no entiendo de esto.” Sin perder la esperanza, el mago le muestra otro símbolo, aquel había visto en la túnica del encapuchado, el mismo que el de aquella extraña carta. “¿y esto le suena de algo?” Tamaña sorpresa al ver la expresión del enano. “Por supuesto, ¿acaso tú no sabes lo que es? Es la firma de un mago, no puedo decir de cual, pero es eso, sin duda.” Al escuchar estas palabras, Cáralos hizo un ejercicio de memoria y recordó haber visto una firma similar tiempo atrás, pero con ligeras variaciones, por eso no había podido relacionarlas hasta ahora, sin embargo, era incapaz de recordar donde la había visto. Demasiados libros mágicos habían pasado por sus manos y recordarlo todo con exactitud se tornaba una laboriosa tarea. No tardó en marcharse de allí, no sin antes preguntar por algún arma que pudiera interesarle a sus potenciales nuevos compañeros.


Como habían acordado, Élencor acude a la orilla del río. El mismo hombre de la taberna le espera. Un saludo seco y sin más dilación vuelve a preguntarle por lo ocurrido. “No puedo contarte mucho, pero si buscas respuestas, ve a la Bodega del goblin astuto. Pero ten cuidado, es un lugar peligroso, no conviene ir solo.” “Gracias pero yo acostumbro a ir solo, no necesito a nadie más.” Le responde el elfo tajante. El hombre percibe la hostilidad del interlocutor y se marcha rápido. Élencor se dispone a hacer lo mismo cuando se topa con Álesmir. “¿Y ese tipo? Supongo que estás investigando sobre lo ocurrido esta mañana.” “Esto no tiene nada que ver con eso – responde al semi-elfo, que con su perspicacia percibe la mentira – Era un asunto personal.” Lo que le faltaba un semi-elfo curioso. “Oye, si necesitas ayuda podríamos prestártela.” Le respondió este. “Yo hago las cosas solo, además preferiría que me violara un kobol a que me ayudara un sucio semi-elfo como tú.” Hacía ya tiempo que Álesmir no escuchaba aquella expresión, casi había olvidado como era relacionarse con los elfos. “Está bien maldito elfo, tú mismo.” Y así se dio por zanjada la conversación.

lunes, 21 de julio de 2014

Presentación

¡Buenas reptilianos!

Soy Martín y encarno a Eonar. Es un dragonito bárbaro que se metió en problemas en el curso de su misión pero fue ayudado por un grupo de aventureros. Como muestra de agradecimiento se unió a la compañía feerica. 

Dejando de lado a mi avatar esquizofrenico, soy un chaval que le gusta crear y observar arte. Me encantan los universos de ciencia ficción y los videojuegos(sobretodo de la compañía blizzard). También me gusta hacer deporte, aunque últimamente, mas bien poco.

Bueno no me explayo mas, espero que sigáis nuestra peculiar aventura y la desfrutéis. 

Hasta pronto.