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sábado, 29 de abril de 2017

Dungeon World - Una nueva esperanza

 Sorprendentemente, después de un largo periodo con sequía de rol, hemos topado con Dungeon World y, qué queréis que os diga, ha reavivado la llama. Ha conseguido lo que hacía tiempo pensábamos imposible, hemos quedado cuatro veces en un mes, una por semana, y ahora tenemos un “hype” importante.

El sistema “Powered by the Apocalypse” nos vino de nuevas (no nos engañemos, hasta hace poco éramos de los clásicos dungeoneros con D&D), pero se adapta bien a lo que queríamos desde hace un tiempo. Nuestro grupo se siente más cómodo con un sistema más narrativo y ahora, después de cada partida vamos ganando soltura. La primera partida fue muy rara, nos costó lo de rolear lo que pasaba y si se activaba un movimiento, pues se lanzaban dados. La frase: “No tiras Saja-raja. Tu dime lo que haces y si se da el caso se activará el Saja-raja”, pero no lo digo con odio y resquemos, todos hemos sido novatos alguna vez. (Aunque algunas veces se dan estos casos porque cuándo el Master habla y/o explica nadie atiende. Aquí si que se genera un poquito de odio).

El tamaño y maquetado del manual nos parece un acierto. Pequeño, robusto y fácil de transportar y/o consulta. Las ilustraciones al principio nos chocaron con un intento de estilo “old-school” con unas pinceladas, en la estética, que nos recuerda al manga/anime. Pero conforme vas jugando como que les coges un cierto cariño. (Nosotros ya no las cambiamos por nada). Las fichas son muy rápidas de rellenar, por lo que prácticamente puedes hacerla y empezar al momento. El uso de los movimientos, como medida de interacción con el entorno, tanto para los jugadores como para el director da mucha mano ancha para jugar (sobre todo al director) aunque eso si, de nuevas cuesta dominarlo con el amplio abanico de posibilidades. (La vida se facilita con la pantalla del director) no es un sistema con el que veamos fácil iniciarse en el mundo del rol, ya que tienes que visualizar mucho la partida y responder de manera narrativa de la forma más adecuada en cada momento, acorde a los resultados y los movimientos activados. 

Contamos con una extensa colección de razas (Elfo, Humano, Enano, Mediano, Semielfo, Dragón y Autómata) y clases (Bardo, Clérigo, Druida, Explorador, Guerrero, Ladrón, Mago, Paladín) y la posibilidad de ampliarlas. Por el contrario, las fichas son cerradas, una por cada clase de las que vienen en el manual, echamos de menos un modelo genérico para futuras creaciones propias de razas y clases. (Y has de descargar las fichas de la web). Algo que también es necesario comentar es la forma de llevar a cabo la interacción en el juego. Hay que romper el esquema mental típico de fases o turnos. Aquí todo se desarrolla según fluye la acción y la narrativa. El director de juego ejecuta sus movimientos como respuesta a los fallos de los jugadores. Esto, en nuestro grupo, nos ha costado encajarlo para hacerlo dinámico de forma que movimientos como “Defender”o “Ayudar o interferir” tengan un sentido narrativamente. Cuando te haces a ello queda genial en la mesa. Los vínculos, una de tantas formas de conseguir puntos de experiencia son, al inicio de aprender a jugar con este sistema, algo lioso ya que no es algo con lo que se esté familiarizado en otros juegos. Cuesta crear un vínculo claro o potente a corto plazo. (Es cuestión de práctica)

Por último, en lo referente al director de juego. Los frentes son un mecanismo ágil, así como las etiquetas e instintos hacen que sea muy visual entender un espacio o a un monstruo a la hora de definirlo e interpretarlo.

Dungeon World es un juego que, aún con todo lo comentado positivo y negativo, recomendamos si buscas un juego narrativo que puedas moldear por completo para ajustarlo a vuestro estilo de juego. Es necesaria cierta habilidad con la improvisación y la narrativa para disfrutar el juego al cien por cien. Si sois de los que lo quieren todo pautado y cerrado, es posible que no os encontréis muy cómodos o no acabe de encajaros el juego.

Esperemos poder continuar esta aventura. Un saludo.

sábado, 2 de abril de 2016

El Trato

“¿Qué tomo buscáis?” Preguntó muy serio. “Anaste apo ton tafo, conocido como el tomo prohibido de Vecna; resurrección de la tumba.” Respondieron.

Al oír esto, el mago no pudo evitar una expresión de asombro. “¿Para qué diablos podéis necesitas ese libro?” La ansiedad se reflejaba en sus palabras. “Sabemos que el príncipe oscuro Orcus pretende reencarnarse en este plano y en ese libro podemos encontrar la forma de evitarlo.” Explica Cáralos. “Si es cierto que Orcus pretende resurgir, debe evitarse pero dejadme que os advierta, el libro que buscáis no contiene esa información, al contrario, es un manual para llevar acabo hechizos de nigromancia, su finalidad es devolver la vida a los caídos. Aun así, si creéis que puede ser útil, os lo conseguiré. Pero tendréis que esperar unos días, tomad esta piedra mágica, me pondré en contacto con vosotros a través de ella cuando tenga el tomo.” Los eladrines agradecieron la ayuda y se marchan de la torre preocupados por lo que acababan de escuchar, sin duda era algo que debían contar a sus compañeros.
Conforme se acercaba al puesto, Álesmir lo reconoció de inmediato, era el mismo que ojeó el día de su llegada a Valle del dragón, instantes antes del ataque a raíz del cual conoció a su grupo de aventureros, así que se aercó. En el mostrador se podían ver todo tipo de objetos extraños. El tendero pronto notó la presencia de un potencial cliente y se dirigió a él con un cordial saludo. “Buenos días señor ¿En qué puedo ayudarle?”

“Me envía  Kelson Thistton, ando buscando un tarro hermético de vida y él me ha dicho que usted podría ayudarme.” Respondió tranquilamente el semi-elfo. “¡Hombre! Si es de parte de mi buen amigo Kelson no hay problema.” Soltó alegremente el tíflin con una amplia sonrisa al tiempo que sacaba de bajo del mostrador un tarro de vidrio transparente y lo colocaba encima de este. El tarro, aunque presentaba una apariencia normal, desprendía un leve halo traslucido, casi imperceptible a su alrededor, que parecía vibrar de manera pausada y rítmica. “Aquí tengo uno, por el precio de 1.000.000  de pos es tuyo.” Concluye. “¿1.000.000 de pos? ¡De dónde voy a sacar ese dinero! ”Exclamó el semi-elfo llevándose las manos a la cabeza. “Lamento decir que no puedo venderlo más barato.” Maldita sea, ese artefacto era demasiado caro y ni juntando todas las riquezas del grupo se acercaban al precio del artículo, si al menos el elfo estuviera allí podrían robarlo. No era la opción más heroica de todas pero era evitar el alzamiento de un príncipe demoniaco era causa justificable “¿No hay ninguna forma de llegar a un acuerdo?” Preguntó a la desesperada. “Bueno, hay una posibilidad. Estoy organizando una expedición que me aportará grandes beneficios, con ella pretendo recuperar una antigua corona de un valor incalculable, si consigues un grupo de hombres para dentro de dos días podrías participar en la expedición. Si me ayudas, tanto el tarro como cualquier riqueza que hallemos a excepción de la corona por descontado, son tuyos.” Tras sopesarlo y a sabiendas que sus compañeros no iban a alegrarse, el semi-elfo aceptó la propuesta. El tíflin se acercó la mano a la boca para escupir en ella y la tendió al guerrero que lo observó con sentimientos enfrentados entre el asco y la sorpresa, finalmente imitó el gesto de su interlocutor y estrecharon las babeadas manos. Acto seguido, y para su sorpresa, el tíflin le acercó el tarro. “El trato está cerrado, así que puedes llevártelo.” Dijo con una sonrisa en la cara, sin comprender nada, Álesmir cogió el frasco y se despidió amigablemente.

domingo, 15 de noviembre de 2015

¿Un nuevo aliado?

“¡SEÑOR KELSON, ESPERE!” grita el semi-elfo.” Avandra, diosa de la fortuna, está de su parte y a pesar de la distancia este le escucha y se detiene. Mientras se gira para comprobar quién lo llama, Álesmir aprovecha para enterrar la punta de sus orejas (único elemento que delata su mestizaje feérico) con su cabello. Ya estaba bien de discriminación por ese día.
“¿Quién me llama?” La sorpresa se lee en su cara. “Soy James, encantado de conocerlo. Perdone que le interrumpa, pero es que ando buscando información para poder encontrar un tarro hermético de vida y me han dicho que usted sabría ayudarme.” Una sonrisa acude rápidamente al rostro de Kelson. “Te han informado bien. Aunque yo concretamente no pueda decirte donde hallarlo, si conozco a quién lo sabe. Prueba en el puesto de artículos encantados que hay en el mercado, cerca de la puerta norte, lo regenta un tíflin, dile que vas de mi parte y te ayudará.” “Muchas gracias, pero aún hay otra pregunta que deseo hacerle, ¿No sabrá usted nada acerca de una elfa llamada Tínfale?, al parecer hace poco que abandonó Valle del dragón.” Aunque Álesmir no guarda muchas esperanzas una pequeña luz se enciende dentro de sí al ver el rostro de Kelson. Ha reconocido el nombre. “La recuerdo, partió junto a su familia en una carreta hace un par de meses, hacia Baluarte del Martillo, pero nunca supe si llegaron a su destino.” Baluarte del Martillo, una nueva ubicación que reclamaba a Álesmir. Era el momento perfecto para irse, podía dejar atrás a sus nuevos compañeros, que seguramente no lograrían encontrarlo, a fin de cuentas ¿qué más le daba a él Orcus y la Reina Cuervo?... Pero no, algo dentro de él lo retuvo. Ahora tenía unos compañeros y una tarea que cumplir, aunque fuera junto al antisocial del elfo y los estirados de los eladrines. Si Tínfale llevaba dos meses fuera, un par de días no iban a cambiar nada. “Gracias por la información señor Kelson, que pase un buen día.” respondió y puso rumbo al puesto del tíflin.



Quiarion y Cáralos recorrían el camino hacia la fortaleza de Adulaida en silencio, no porque carecieran de temas de conversación o porque encontraran la situación tensa, sino todo lo contrario, el silencio era su forma de expresar complicidad. Todos los eladrines comparten algunos rasgos en su personalidad, la mayoría son gráciles y elegantes en las formas, se muestran recelosos ante otras razas... pero nada define mejor a los eladrines que el silencio, y es que como mejor se entienden entre ellos es callados.
Cuando por fin alcanzaron la fortaleza, solicitaron audiencia con el lord, pero un guardia les informó que se hallaba reunido y no podía atenderles. “En ese caso – dijo el mago – Muéstranos la biblioteca de la fortaleza.” Para sorpresa de los eladrines, el guardia les informó que la fortaleza de Adulaida carece de un biblioteca como tal, pues allí solo se encuentraba el registro civil, legando las funciones bibliotecarias a la torre de magos de la ciudad. El señor de la guerra y el mago cruzaron una mirada, para variar, las palabras sobraban pues ambos sabían que debían hacer “¿Cómo podemos encontrar la torre?” Preguntó Cáralos. “Es la torre más alta, la que puede verse desde cualquier parte ciudad.” Les indicó el soldado. Después de agradecerle las molestias al guardia, Cáralos y Quarin emprenden el camino hacia la torre.
Tras cruzar la ciudad de punta a punta, los eladrines alcanzarón la torre de magia. En ella, un joven mago los recibió. Sin pensarlo, Cáralos lo abordó a preguntas acerca de tomos prohibidos. El mago se asustó al escuchar aquello y se apresuró a indicarles que allí no encontrarían nada de aquello que buscaban, pues tanto poseerlos como comerciar con ellos era un crimen. Por suerte para los héroes, el mago no era un gran mentiroso y denota nerviosismos al responder, los eladrines lo percibieron y sin dudarlo, presionaron al  joven hasta que, finalmente, con un gesto de indecisión, este les pidió que esperaran y se adentró en la torre. Pasado un rato, un nuevo mago surgió del interior de la titánica construcción. El nuevo maestro arcano iba ataviado con una rica túnica llena de runas mágicas y empuñaba un gran bastón. Sin lugar a dudas era uno de los altos responsables de la torre. A pesar del respeto que una persona así puede imponer, Quarion y Cáralos no titubearon e insistieron con su pregunta. “Buscamos un tomo prohibido, ¿podemos encontrarlo aquí?”.

El recién llegado repitió las palabras de su antecesor, con la diferencia pero con una renovada firmeza y convicción.  Aun así, los eladrines no se rindieron. “Somos lo héroes que protegieron la ciudad hace dos días. Esto es por una buena causa. Un gran mal amenaza y necesitamos ese libro para combatirlo.” Dijeron. Algún efecto tuvieron que producir esas palabras pues el ilustre personaje se quedó pensativo y tras sopesarlo en silencio, el mago les condujo a una sala apartada. Había decidido confiar en ellos, pues sabía que decían la verdad.

miércoles, 20 de mayo de 2015

¡Freakcuestando! Primer debate

¡Buenas a todas y todos!

Después de un tiempo de desconexión del rol (entre trabajos, prácticas y muy pronto exámenes) traigo aquí, para que nos echéis una mano (zarpa, ala, garra, etc.), un tema que hemos tratado varias veces en mesa (debatiendo en plena partida enviando a la ****** la trama y tensión de la estupenda partida que ha creado nuestro DM). Nuestro debate se ha centrado en "¿Los semi-elfos son una raza que no debería tener cabida en el mundo de la fantasía? y... ¿Creéis que humanos y elfos los desprecian?". Una vez expuesta nuestra preocupación nos interesa toda opinión que podáis compartir. Así que si tenéis un minutito agradeceríamos contestar este breve (pero intenso) cuestionario.

¡¡Gracias aventureras y aventureros!!

CUESTIONARIO FREAKCUESTANDO SEMI-ELFOS

P.D: Mejores Respuestas ^^

martes, 28 de abril de 2015

El misterio de Doppelgänger

Álesmir llama a la puerta de la capitanía del puerto, a pesar de las horas una voz le dice que pase. Es un viejo enano de barbas blancas que fuma una pipa quien le espera en el interior. Fiel a su costumbre, el semi-elfo saluda a su interlocutor en su lengua. “Vaya, un semi-elfo hablando enano, quién iba a decirlo.” El tono del enano expresa sorpresa en vez de desagrado (al contrario que con el herrero). “Estaba buscando información. Querría saber si una elfa llamada Tínfale salió por barco de la ciudad.” El enano se levanta tras dar varias caladas a su pipa y se dirige a unos cajones. De ellos extrae unos libros y tras un rato ojeando levanta la mirada de ellos. “No ha salido por barco chico. ¿Asuntos personales o de negocios.” “Personales.” Responde este apesadumbrado. “Bueno, entonces te recomiendo que hables con Kelson Thistton, el dueño de los establos. Nada entra o sale de esta ciudad sin que él se entere”.
Mientras Álesmir vuelve camino al banquete, una sombra se desliza a su lado. A pesar de no poder verla bien, entiende a la perfección el mensaje que ha susurrado en su oído. “Sombra os espera.”
El elfo y el eladrín llegan a la taberna donde se celebra el banquete al tiempo que Quarion – quien acaba de notar su ausencia – salía en su búsqueda. A lo lejos, los tres divisan al semi-efo corriendo hacia ellos. En cuanto esté los alcanza, les informa de lo ocurrido. Sombra les está esperando así que parten en dirección al río donde, dentro de una carreta, Sombra les espera impaciente. “Ya creía que no veníais.” Espeta mientras tiende unas vendas a los aventureros. “ponéoslas en los ojos.”
El carruaje traquetea y se mueve sin que ninguno de los cuatro pueda percibir nada del exterior, pues una fuerte magia bloquea sus sentidos. Cuando por fin se detienen, Sombra los guía por un sinfín de escaleras hasta un lugar frío y húmedo, donde finalmente les permite retirarse las vendas.
Al hacerlo, observan que se encuentran en una sala de piedra oscura, sin nada destacable.
Sombra se aleja un poco, saca un pergamino, lanza unos polvos al aire y de pronto, una enorme pira de fuego surge, en la cual, poco a poco, se va percibiendo  la figura de un hombre. Doppelgänger.
“Bienvenidos, aventureros, os he traído aquí para solicitar vuestra ayuda en una misión que, de fracasar, pondría en peligro miles de vidas.”
“¿Qué sabes de los bandidos?” Grita Élencor enfurecido. “Dímelo”
“Mis conocimientos son muy extensos y podría facilitaros la información que buscáis cada uno de vosotros, pero lamento tener que retenerla en aras de lograr vuestra colaboración.”
“¿Entonces sabes dónde encontrar a Tínfale?”  Es ahora Quarion quién habla, sin percibir la mirada de curiosidad que suscitado en su compañero semi-elfo.
“Como ya he dicho, puedo responder a todas vuestras preguntas, pero no hasta que la tarea que os tengo reservada sea resuelta.”
“Pues en eso caso, ves directo al grano.” Le insta Álesmir
“Está bien, Orcus, el príncipe oscuro, pretende invadir la morada de la reina cuervo y tomar el trono, aprovechando la época de las cosechas, momento en el cual los planos en los que habitan ambos se hallaran más cerca. Sombra ya me ha informado que habéis logrado infiltraros en la secta, pero que debéis superar una prueba.”
“Quieren que saqueemos una caravana dentro de tres días.” Responde el elfo.
“No cabe duda… El objeto que transporta esa caravana debe ser un cristal mágico. Orcus pretende usarlo para abrir un portal el tiempo suficiente para alcanzar a la reina cuervo. Pero no debéis preocuparos, vosotros seguid con la tarea que os han encomendado para ganaros su confianza, conseguidles el cristal y al mismo tiempo, traedme ciertos ingredientes a mí, pues conozco un ritual con el que podremos derrotar a Orcus.”
“Pero, ¿matar a un dios no rompería el equilibrio?” Pregunta Élencor.
“Sí, pero Orcus no es un dios, es un príncipe demoniaco, esa es la razón por la que no debe lograr sus objetivos, pues si la reina cuervo cae, el equilibrio también. Pero como ya os he dicho, conozco un ritual. Desgraciadamente, unos fatídicos sucesos me han debilitado y por tanto yo mismo no puedo obtener los ingredientes y es ahí donde entráis vosotros, traedme lo que necesito y detendremos a Orcus.”
“Un momento – interrumpió Álesmir -  todo eso está muy bien, pero no me parece que darles ese cristal sea una buena idea, creo que necesitamos un plan B. Has dicho que ese Orcus lo necesita para mantener el portal ¿no? Pues yo propongo robarlo y esconderlo donde no puedan encontrarlo, pero al mismo tiempo, con ayuda de nuestro mago eladrín, crear una copia, así en caso de que ese ritual falle, tendremos otra oportunidad de arreglar el problema.”
“Debo admitir que pese a ser un semi-elfo, usas la cabeza” Elogió Élencor.
“De acuerdo” Dice la figura llameante. “Ahora anotad. Necesitaremos: El tomo prohibido de Vecna; resurrección de la tumba, un tarro hermético de vida y… un corazón de dragón negro.”

lunes, 6 de abril de 2015

Haciendo amigos

La situación en el banquete no difiere un ápice de la noche anterior salvo que esta vez ningún enano interrumpió y por tanto, Élencor no tardó en aprovechar el menor descuido para escabullirse de sus compañeros. Sin embargo, esto no pasó desapercibido por Cáralos, quién al verle marcharse, decidió seguirle. Álesmir, al comprobar que sus dos compañeros habían desaparecido mientras estaba despistado, decidió imitarlos y marcharse por su cuenta. Quarion, por su parte, no notó la ausencia de sus aliados, pues estaba demasiado ocupado comiendo todas las delicias que circulaban por su mesa. Sin duda, ser un héroe es lo mejor que le ha podido ocurrir a su estómago.

Élencor puso rumbo a una posada de los suburbios, aún no había anochecido pero la encontró cerrada, cosa que le inquietó. Un rápido vistazo le bastó para percir una tenue luz a través de las ventanas. Sigilosamente, acercó sus grandes orejas élficas a la puerta y prestando atención pudo escuchar gentío hablar pero nada de interés. De pronto, se percató de una presencia a su espalda. Al volverse, estaba Cáralos. “Me estás siguiendo.” Le ruge el elfo. “Bueno, ahora somos compañeros, has desaparecido y eso me ha extrañado. Si tienes algún asunto, deberías confiar en nosotros.” “Que te quede claro, no necesito vuestra ayuda y yo resuelvo mis asuntos solo, así que no vuelvas a meterte donde no te llama.”

martes, 24 de marzo de 2015

¿Trabajando para los malos?


Una vez finalizadas sus tareas, los cuatro héroes se reúnen de nuevo, se reparten las ganancias equitativamente y deciden el siguiente paso a tomar. Puesto que ya es mediodía y todavía no tienen nada que contar a Sombra, Élencor propone volver a la Bodega del goblin astuto y ver si finalmente han sido aceptados en el culto a Orcus.
La taberna se encuentra más despejada que la noche anterior, pero aún así, el número de maleantes es notable. “Bueno, visto lo bien que se desenvolvió el semi-elfo la otra vez, creo que debería acercarse él a ver cómo anda el asunto.” Dice el explorador. Los demás asienten y este marcha hacia el tíflin que sigue en el mismo lugar detrás de la barra que ocupaba la noche anterior.
“Vengo por el asunto que te comentó mi amigo, ya sab…” -comienza a decir Álesmir al llegar a la barra donde el tabernero limpiaba un jarra con un trapo que acumulaba más mugre de la que pretendía limpiar- “SHHH, baja la voz – replica el tabernero agazapándose – aquí no se puede hablar de eso, vamos atrás.” Ambos marchan a la despensa, alejados de las miradas curiosas.
“Así que queréis entrar en el culto de nuestro señor Orcus ¿A qué se debe este interés? Pregunta el viejo tíflin.
“Llevamos meses adorando al príncipe oscuro, pero ya estábamos cansados de ser meros aduladores, queríamos algo más… Ritual. Ser de utilidad a nuestro señor.”
“Ya veo… De acuerdo, como tienes buenas referencias hemos decidido daros una oportunidad, pero primero tendréis que superar una prueba.”
“Pues di cual es.”
El posadero le informa de que en tres días llegará un carruaje y que deberán saquearlo y apoderarse de su contenido. Cuando Álesmir comparte la información con el grupo, Élencor se muestra reacio a la idea. “No quiero tener nada que ver con saqueos, eso es cosa de bandidos.” Tras una larga charla, logran concretar un plan para asaltar la caravana sin tener que provocar daños a terceros y así evitar toda similitud con los tan detestados – por Élencor – bandidos. Ahora que tenían toda la información, es momento de ir al segundo banquete en su honor. Al parecer, comer gratis es una de las ventajas de ser un héroe.

viernes, 6 de marzo de 2015

¿Amistad, eso se come?

La armería estaba abarrotada de todo tipo de artículos de batalla. Desde cascos y  escudos, pasando por mazas, sables y hachas, hasta shurikens, bombas de luz  y una infinidad de artilugios que no harían precisamente cosquillas. Saltaba a la vista por la altura del mostrador que la regenta un enano y toda duda quedó despeja al escuchar el característico ritmo que solo un enano es capaz de generar con un martillo, un sonido casi musical procedente del interior del establecimiento, zona que quedaba oculta a la vista por una cortina. Álesmir soltó un saludo en enano, “Ya está otra vez el orejas punta” se escucha en la misma lengua. Parecer ser que aquel que les contó la historia de Zacarus resultaba ser el herrero de la ciudad. “Pues empezamos bien.” Murmulla para sí el semi-elfo.
Con cara de pocos amigos, el enano descorrió la cortina y se acerco al mostrador frotándose las manos con un trapo. Élencor dejo caer un fajo de objetos ante él. “¿Qué puedes darnos por esto?” El enano  miró al elfo de arriba abajo y procedió a revisar el fajo. Dos espadas cortas y una armadura de cuero. “48 peos” (piezas de oro, la moneda oficial, para aquellos que no anden familiarizados con la jerga del lugar) ”Las espadas están en buenas condiciones, pero la armadura – la observa detenidamente – está llena de tajos y cortes, en estas condiciones no sirve, así que tendré que repárala para poder venderla.” “Y que puedes decirme de esta arma” El elfo entregó una especie de maza al enano, quién la observó detenidamente. “Es una gran clava, un tipo de maza con forma de garrote y acabada en pequeñas estacas. Es un arma contundente, sencilla y de simple manejo. Hasta el más inútil de los guerreros podría usarla. ¿Deseas venderla?” Concluye el enano. “Por el momento prefiero conservarla, por si le resulta útil a alguno de mis compañeros.” Finaliza el explorador.
“Pues nada, trabajo hecho, vámonos con los otros Élencor.” Comenta tranquilamente el semi-elfo. “Perdona, soy el líder y no te atrevas a darme ordenes, sucio semi-elfo.” Le rehúsa este despectivamente. “¿Estás buscando pelea? Porque puedo partirte en dos con la espada si eso es lo que quieres.” le replica el semi-elfo ofendido “Si ni siquiera sabes cómo usar una espada, a los de tu calaña no deberían dejarles llevar armas. No eres ni una persona.” Escupe iracundo el elfo. “Lo dice el que necesita llevar dos espaditas y ni así consigue propinar un corte con ellas. Me sobro con la mía para…” “BASTA YA. POR MÍ COMO SI OS MATÁIS, PERO LO HACEIS FUERA DE MI TIENDA.” Y así, el enano concluyó la pelea.

sábado, 21 de febrero de 2015

Un mago hablador


Una vez arriba, la cerradura no supone un reto para las ganzúas de Élencor y pronto se abre cual fulana bien pagada, revelando su contenido: Una túnica, un libro con extrañas runas y una carta firmada por Zacarus. Élencor examina el texto e informa al grupo que se encuentra ante la tumba del mago. Álesmir, receloso, le pide que se la deje leer y efectivamente, el elfo decía la verdad.
Zacarus, el mago de la corte, al descubrir que portaba una terrible enfermedad decidió retirarse y llevarse consigo sus valiosas pertenecías, una túnica encantada y un libro que contiene poderosos rituales, para así evitar que cayeran en malas manos y proteger a su pueblo.
Los héroes han resuelto el misterio y con ello han descubierto que trabajan bien en equipo, a pesar de no agradarse ni confiar entre ellos y puesto que aún les quedaba un asunto pendiente, deciden nombrar un líder. Puede que sorprenda a algunos el hecho de que Élencor fuera el elegido por unanimidad. Cierto es que el solitario elfo no era partidario de verse envuelto en un grupo y mucho menos de depositar su confianza en nadie pero había quedado patento que a la hora de dirigir al equipo mostraba un talento natural y sus compañeros habían reconocido en él a un líder nato. Su primera decisión como líder consiste en encargar a Quarion y Cáralos la misión de informar en la corte del sino que había acontecido a Zacarus, Él y el semi-elfo irían a la armería a ver que podían sacar del equipo que habían saqueado a los polimorfos.
Cáralos y Quarion se presentaron en la fortaleza de Adulaida, preguntando por el lord, un centinela les atiende. “Lord Faren Mhalkerhay está muy ocupado ahora y no puede atenderles.” Les informa. “Somos los héroes que ayer expulsaron a los kobols del mercado, venimos para avisar que hemos averiguado lo ocurrido con Zacarus, antiguo mago de esta fortaleza.” Responde Cáralos. El guardia se queda estupefacto y tras recobrar la compostura, corre a llamar al lord, quien no tarda en aparecer. “Nuestros intrépidos héroes de nuevo, ¿es verdad que habéis hallado a Zacarus?” pregunta. “Bueno, su tumba – dice Quarion – dejó una nota.” “Vaya, ¿Y no había nada más?” repica el lord ansioso. “Este libro de rituales.” Espeta Cáralos sin pensar. “Damelo.” Ordena el lord. El mago lo observa y en ese momento es consciente de su desliz. “Eeeh… No, quiero estudiarlo detenidamente.” Dice guardándolo en su túnica. El lord gesticula una mueca y sopesa la situación. “De acuerdo, pero esto podría ser motivo de guerra, recuérdalo.” Se produce un tenso silencio, hasta que de pronto, el mago, no contento con su anterior actuación decide romperlo. “¿Y la recompensa que?” “¿Recompensa? – repite sorprendido el lord con los ojos como platos – Bueno, podemos preparar otro banquete, si os place.” Los dos héroes aceptan la propuesta y se marchan, no sin que antes Cáralos haga un infructuoso intento de seducir a una guarda allí presente. “Lo siento, pero estoy de servicio” responde ella a las indirectas del eladrín.

lunes, 9 de febrero de 2015

Trabajo en equipo


Se que hemos estado algo desaparecidos debido a la universidad, aun así quiero que sepáis que no nos olvidamos de vosotros y mucho menos de nuestros héroes quiénes han vivido unas cuantas aventuras más y están deseando que las conozcáis. Como siempre, esperamos que disfrutéis su historia :D


A llegar al final, un grupo de cuatro hombres les corta el paso. “¿Qué queréis?” pregunta el que parece el líder. “Buscamos al mago Zacarus.” Responde Cáralos “¿Quién osa perturbar su descanso?” insiste el desconocido. “Solo queremos averiguar que le ha ocurrido.” Repite el mago. “Marchaos si no queréis morir.” Es en ese momento cuando Quarion da un paso adelante y desenvainando la espada intenta intimidarlos. “Seréis vosotros los que acabéis muertos si no nos dejáis pasar.” Fue entonces cuando los desconocidos sacaron sus armas y se echaron sobre los aventureros.
Al comenzar la batalla todo parecía ir bien, a pesar de ser bueno guerreros, sus habilidades no se comparaban a las del grupo de aventureros. Hasta que de golpe, los desconocidos se transformaron ¡Eran polimorfos! Un hombre lobo y tres hombres rata. Las tornas habían cambiado y la batalla se declinaba a favor de los enemigos.
No es hasta que lo héroes observan que lo enemigos sanan sus heridas a gran velocidad que no son conscientes de que combatirlas por separado es inútil. Una vez descubierto el secreto, comienzan a centrarse en atacar en grupo, eliminado rápidamente a todos hasta quedar solos frente al hombre lobo, quien al morir, deja escapar una maldición.
Una vez acabada la batalla, les espera una nueva puerta, la tercera del día, pero esta vez es Quarion quién hace los honores estampando la suela de su bota en ella. Solucionado el asunto, descubren una amplia sala cuadrada alumbrada por antorchas, situadas en cada esquina, y con un altar en el centro donde se alza un cofre. Se disponen a dar un paso adentro, pero Élencor se detiene de pronto. “Fijaros, esas baldosas a los pies del altar son ligeramente diferentes, esto me da mala espina.” “Yo percibo una ligera bruma mágica que proviene de ese cofre.” Añade Cáralos. “¿Por qué no probamos a tirar los cadáveres de esos tipos?” Propone Quarion. Todos asienten y Álesmir vuelve sobre sus pasos, toma al inerte cuerpo del hombre lobo, se acerca al umbral de la puerta y desde allí lanza el cuerpo justo donde el elfo le indica.
En cuento los despojos del muerto tocan el suelo, este se abre con un ruido de engranajes viejos, haciendo desaparecer el cuerpo. “¿Podremos cruzar ya?” pregunta el mago. Sin mediar palabra el semi-elfo lanza otro cuerpo al lado de la trampa ya activada. Otra vez lo mismo, apenas una milésima de segundo y el cuerpo ha desaparecido entre chirridos metálicos. Para asegurarse, Quarion decide lanzar un tercer muerto al altar, el cuerpo impacta, salpicando de sangre y sesos el altar y de la potencia y se escurre por él hasta caer en el pequeño foso que forman las trampas ya activadas. “Parece seguro.” Concluye Élencor.
Las trampas ya estaban neutralizadas, pero un nuevo problema surge, ahora un pequeño foso les separa del altar. El mago prueba a usar su magia y atraerlo, pero pesa demasiado y no se mueve ni un ápice. Tras un debate, el semi-elfo decide arriesgarse a cruzarlo de un salto. Toma carrerilla y cruza por los aires el foso, aterrizando a escasos metros de las manchas que había dejado el cadavérico hombre rata. Con cautela se acerca al cofre, prueba a abrirlo pero una cerradura se lo impide. “Está cerrado y no puedo romperlo.” Informa a sus compañeros. “Prueba a lanzarlo hasta aquí y yo lo recojo.” Sugiere Quarion. “Es demasiado pesado para eso. Alguien va a tener que venir aquí a abrir la cerradura.” Concluye. El explorador suspira, sabe que es el único capacitado para eso, pero recela de alcanzar el otro lado del foso. El semi-elfo se acerca al borde y le tiende la mano.
Como temía, el elfo se queda un poco corto, aún así, logra alcanzar la mano de su compañero. Durante un momento, el peso del elfo desequilibra al guerrero que a punto está de caer, pero finalmente, se mantiene erguido y logra alzar a su aliado, quién pende sobre el foso.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Al encuentro de Zacarus



Álesmir y Cáralos vuelven sonrientes a la mesa. “Ya está hecho, van a darnos lo oportunidad de unirnos.” Sombra les mira sin comprender. “¿Qué tiene eso que ver con ser héroes?” “Pues que antes has dicho que te daban problemas. Ahora tienes a unos hombres infiltrados y en apenas unos minutos ¿No te vale eso?” “Vaya, para ser un sucio semi-elfo usas la cabeza” interrumpe de pronto Élencor. “Está bien, todos habéis demostrado vuestra valía, nos veremos mañana en el río”.
Una vez superada aquella difícil prueba, el equipo decide mantenerse junto y hacer tiempo investigando la desaparición de Zacarus.
Después de una larga caminata por el bosque, son emboscados por unas ratas terribles, unos peligrosos monstruos enormes que no les dan cuartel. La batalla se presenta cruenta y dura, incrementándose su intensidad cuando de pronto surgen unas ratas gigantes, que a cada mordisco infectan a nuestros héroes, provocándoles fuertes fiebres. Finalmente, tras muchas estocadas, flechas e innumerables y mortíferos hechizos, logran exterminar a las ratas, pero la batalla les ha agotado y deciden montar un campamento para poder descansar.
Una vez recuperadas las fuerzas, continúan adentrándose en el bosque hasta llegar a una pared rocosa, donde se percibe una puerta esculpida. Tras investigar que no hay peligro con la percepción élfica, comprobar que no es una puerta que funcione con magia y descartar la absurda propuesta de escalar la pared, el guerrero del grupo carga contra la piedra y la derriba. Se adentran entonces en una gruta totalmente oscura, la cual, gracias al mago del grupo, pronto queda iluminada. Pero no todo son alegrías pues no tardan en descubrir que la gruta se encuentra atestada de cadáveres putrefactos de animales.

sábado, 1 de noviembre de 2014

¿Quién es Sombra?


Los héroes se quedan perplejos. No esperaban aquello y ahora el desconocido los observa fijamente. Se acercan a él. Este les recrimina la tardanza, ¿Es que tal vez no estén a la altura de la fama que les precede? Los héroes ya empiezan a estar cansados de este juego y le preguntan sus intenciones. “Es una prueba, para ver si sois héroes.” Aquello comenzaba a complicarse y las respuestas no llegaban. “Mi señor Doppelgänger me envía para ver si realmente sois héroes, así que debéis demostrármelo.” Repite.
Y aquí fue donde la paciencia del elfo se agotó. Se puso de pie tirando la silla al suelo, dio un fuerte golpe en la mesa y agarró al sujeto de la capa. “¿Dónde están los bandidos?” Los demás no comprendían aquello, pero sin duda aquel Sombra sabía de qué iba el asunto. Tal vez por eso pudo permitirse el lujo de seguir impasivo ante aquella amenaza.
Élencor, al ver que no funcionaba, lo soltó. El mago tomó ahora la voz cantante en la conversación, tratando de mostrar las cualidades del grupo como héroes. “¿Y lo de esta mañana, que ha sido? Han muerto inocentes.” Dice de pronto el semi-elfo. “Cierto, pero no son nada comparadas con las miles de vidas que podremos salvar, eso era una prueba para vosotros. “ Todos callan ante aquella respuesta y es entonces cuando el elfo se pone en pie de nuevo. “¿Quieres una demostración? Pues mira.” Sigilosamente se desliza entre la multitud y roba del pecho de un hombre sospechoso un colgante. “Aquí tienes, ni se han percatado.” Deja caer el objeto en la mesa y el mago corre a estudiarlo. Sus amplios conocimientos eclesiásticos pronto le brindan la información que persigue. “Es un colgante que representa al dios Orcus, príncipe oscuro.” “En efecto – respondo Sombra, quién parece más complacido – ese tipo al que has robado, que ahora habla con el posadero, es el líder de un grupo de saqueadores y además, es un seguidor de Orcus, al igual que todos los hombres que le siguen. Son una secta y el posadero es el que controla todo el cotarro. Aún así, sigo esperando a ver que sois héroes.” Tras pensar un momento, es Álesmir quien se pone en pie. “Tengo una idea.” Sin mediar palabra, se acerca al líder, le da un golpe amistoso en la espalda y pide dos jarras de hidromiel. El hombre se sorprende e intenta reconocer al desconocido, quién asegura que trabajaron juntos en el pasado en algunos saqueos. Pasado el rato y tras varias jarras de hidromiel, el saqueador está lo suficientemente borracho para creer que realmente son viejos amigos. Por desgracia, aún así no suelta prenda sobre la ubicación de su guarida.
Al comprender las intenciones del semi-elfo, Cáralos se acerca, el borracho le saluda amistosamente al comprobar que es un conocido de su “viejo amigo” y sin que se dé cuenta, pasa a hurtadillas el colgante a Álesmir. Este capta la idea de su compañero y fingiendo agacharse y recoger algo, le muestra el colgante al saqueador. “Se te ha caído amigo.” Sorprendido de haberlo perdido, agradece la devolución. Pero ahí no queda la cosa, el semi-elfo muestra su interés por el objeto y deja claro que conoce su significado y sus deseos de brindar culto a Orcus. Tras sopesarlo, el líder saqueador decide que puede ser una buena idea darle una oportunidad. Al fin y al cabo, son viejos amigos, ¿no?

miércoles, 22 de octubre de 2014

La aparición de Sombra


Reunidos de nuevo, los cuatro nuevos héroes de Valle del dragón disfrutan de la cena, aunque no tanto de la compañía de los otros. Mientras que los eladrines han entablado una vana conversación sobre su mística tierra natal, el reino de las hadas, Élencor, se ha desplazado, de tal manera que aunque sigue compartiendo mesa con ellos, quede patente su animadversión a la compañía de otros seres. Álesmir por su parte, disfruta de la cena sin mediar palabra.
De pronto, un enano se sienta de golpe y apoya una jarra en la mesa, derramando parte de su contenido. “Bienaventurados sean los héroes.” Vocifera. Todos le observan sobresaltados, sin acabar de comprender su presencia. El semi-elfo, de pronto, responde al recién llegado en enano. “Habrase visto, un orejas puntas hablando enano.” Exclama en su lengua. A pesar de la sorpresa, los otros comienzan a hacer preguntas. Cáralos no tarda en exponer lo que ha descubierto acerca de la firma. El enano no sabe sobre ella, el único mago del que él ha oído hablar era el mago de la fortaleza, Zacarus, quien desapareció misteriosamente en el bosque años atrás, llevándose consigo todas sus pertenencias mágicas y sus libros. Antes de darlo todo por perdido, Álesmir pregunta si conoce a aquel que firma la carta, un tal Doppelgänger,”No se que es un Doppelgänger.” Responde este.
Aun habiendo hablado en enano, los demás héroes entienden sin dificultad alguna aquel nombre que sin duda también aparece en sus cartas. Es ahora, para sorpresa de todos, el elfo quién toma la palabra. “Yo también busco a ese tipo. He estado investigando y he descubierto algo sobre una taberna en los bajos fondos. Creo que deberíamos ir todos.” “Vaya, ahora resulta que sí estabas investigando cuando nos hemos encontrado antes.” Responde el semi-elfo, visiblemente mosqueado. “Pues sí, y voy a necesitar ayuda, aunque preferiría que no fuera de un sucio semi-elfo como tú.” El mago no tarda en poner paz e intentar organizar el grupo, pues cree que pueden trabajar bien en equipo. Tal vez hasta sea verdad.
Una vez en la posada, el elfo no tarda en localizar al encapuchado que se sienta en una mesa del fondo. Sin sopesarlo, da un paso rápido, con claras intenciones de abalanzarse sobre él. Rápidamente, el semi- elfo y el mago lo paran. “¿A dónde diablos vas, no puedes hacer esto en un lugar así, espera aquí, vamos a obtener algo de información antes.” Dicho esto, Álesmir se dirige a la barra, coloca una moneda boca abajo y con un ligero movimiento de cabeza señala al encapuchado. “¿Qué puedes decirme de él?” El posadero, un tíflin, lo mira de arriba abajo. Por su expresión deja claro no solo que no va a hablar, si no que aquello le resulta gracioso. Una pequeña carcajada confirma la duda. “Lo siento chico, pero no sé nada de él.” Con un gesto, le muestra un cuchillo oculto en la correa de la mochila que cruza en su pecho. “Se ven muchos de esos por aquí” responde este, sin lugar a dudas la intimidación no funciona. De pronto, el mago aparece. “Dinos lo que sabes, tenemos fuera un ejército, así que ya sabes lo que te conviene.” Un sutil movimiento de su mano y se escucha el sonido de cascos de caballos y golpes de armaduras fuera de la posada. Desgraciadamente, no lo suficientemente sutil. El tíflin, curtido en engaños, lo nota y consciente de que es un mero truco, vuelve a soltar una carcajada. “Claro, un ejército.” Espeta burlón.
Justo cuando las cosas no podían ir peor, aparece el otro eladrín, que sin pensárselo, muestra parte del filo de su espada al posadero. “¿Ves mi espada?” pregunta amenazante “¿Sí? Yo también tengo una.” Responde desenvainando la suya, mostrándola a los tres aventureros. “Ya está bien de tonterías.” Dice el semi-elfo, poniendo otra moneda sobre la mesa. De nuevo, otra risa burlona. ¿Es que nada funciona con este hombre? “Chicos, de normal no haría esto, pero me habéis caído bien. ¡SOMBRA! Preguntan por ti.

jueves, 9 de octubre de 2014

La firma del mago

 Aquí dejo el seguiente capítulo de la historia, espero que la disfrutéis:


De camino a la posada donde se celebraría el banquete en su honor, Álesmir se cruza con la mujer a la que había salvado en el mercado, esta corre a abrazarlo muy agradecida. Aprovechando la situación, comienza a preguntarle por lo ocurrido en el mercado, especialmente por aquel encapuchado. Al principio se muestra reacia, pero termina cediendo ante la insistencia de su salvador “No conozco al hombre, pero estoy segura de que lo encontrarás en la Bodega del goblin astuto, pero ten cuidado, ahí se reúnen muchos mercenarios, ese sitio no es trigo limpio.”

Caminando feliz con su melocotón, Quarion llega a la antigua residencia y encuentra la puerta forzada y la casa patas arribas, signos claros de un reciente registro, aquello le inquieta y se marcha del lugar meditando sobre que podría haber sucedido y quién era el responsable de aquello, sin saber que aquella misma mañana lo había conocido y se disponía a reunirse otra vez con él en un par de horas.

Un eladrín ataviado con túnicas de aspecto arcano entra en la armería de un enano. La escena, del todo inusual, no termina ahí, pues este comienza a hacer preguntas por unas extrañas runas “Si quieres saber de esas cosas, ves a hablar con la bruja tíflin, yo no entiendo de esto.” Sin perder la esperanza, el mago le muestra otro símbolo, aquel había visto en la túnica del encapuchado, el mismo que el de aquella extraña carta. “¿y esto le suena de algo?” Tamaña sorpresa al ver la expresión del enano. “Por supuesto, ¿acaso tú no sabes lo que es? Es la firma de un mago, no puedo decir de cual, pero es eso, sin duda.” Al escuchar estas palabras, Cáralos hizo un ejercicio de memoria y recordó haber visto una firma similar tiempo atrás, pero con ligeras variaciones, por eso no había podido relacionarlas hasta ahora, sin embargo, era incapaz de recordar donde la había visto. Demasiados libros mágicos habían pasado por sus manos y recordarlo todo con exactitud se tornaba una laboriosa tarea. No tardó en marcharse de allí, no sin antes preguntar por algún arma que pudiera interesarle a sus potenciales nuevos compañeros.


Como habían acordado, Élencor acude a la orilla del río. El mismo hombre de la taberna le espera. Un saludo seco y sin más dilación vuelve a preguntarle por lo ocurrido. “No puedo contarte mucho, pero si buscas respuestas, ve a la Bodega del goblin astuto. Pero ten cuidado, es un lugar peligroso, no conviene ir solo.” “Gracias pero yo acostumbro a ir solo, no necesito a nadie más.” Le responde el elfo tajante. El hombre percibe la hostilidad del interlocutor y se marcha rápido. Élencor se dispone a hacer lo mismo cuando se topa con Álesmir. “¿Y ese tipo? Supongo que estás investigando sobre lo ocurrido esta mañana.” “Esto no tiene nada que ver con eso – responde al semi-elfo, que con su perspicacia percibe la mentira – Era un asunto personal.” Lo que le faltaba un semi-elfo curioso. “Oye, si necesitas ayuda podríamos prestártela.” Le respondió este. “Yo hago las cosas solo, además preferiría que me violara un kobol a que me ayudara un sucio semi-elfo como tú.” Hacía ya tiempo que Álesmir no escuchaba aquella expresión, casi había olvidado como era relacionarse con los elfos. “Está bien maldito elfo, tú mismo.” Y así se dio por zanjada la conversación.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Historia - Juntos pero no revueltos

Se ha alargado un poco la publicación del siguiente fragmento de historia así que hoy será un poco más largo para compensar, como siempre, espero que lo disfrutéis :)

Lo que comenzó con elogios y felicitaciones, pronto se convirtió en una batalla verbal. Los eladrines contra el elfo y todos contra el semi-elfo.
Y así fue como los halló el lord. Interrumpiendo la discusión, les agradece su ayuda y les invita a una fiesta en su honor por haberles salvado del ataque. Los aventureros aceptan la propuesta y ponen en común lo que han visto: un encapuchado con un extraño símbolo y unas runas en el suelo. Es el mago quién expone en voz alta aquello que los otros piensan pero ocultan. “Yo he visto ese símbolo en una extraña carta que me llegó.” Así que los otros tres también habían recibido esa extraña notificación. ¿Qué querrían de ellos? En cuanto son conscientes de esto, el mago propone unir fuerzas, pero todos reusan por el momento, tienen cosas que hacer por ahora en la ciudad. Tal vez en la cena puedan hablar de eso más tranquilamente.
Álesmir, el guerrero semi-elfo, quién había ocultado su identidad usando su nombre humano, James, se dirigió hacia la casa de su tía Tínfale, que era el motivo por el cual había viajado hasta allí. Al llegar, la encuentra cerrada, tras llamar varias veces a la puerta sin obtener respuesta, decide echarla abajo de una patada.
Está abandonada. Registra cajones, abre armarios, pero nada, solo hay polvo. En un intento desesperado, se acerca a la casa contigua, una anciana lo recibe y le informa de que hace meses que la familia abandonó el hogar.
Quarion, señor de la guerra eladrín, sin saber que su objetivo es el mismo que el de su compañero semi-elfo, prueba suerte con un hombre que pasea cargado de una caja. Este le indica la dirección a seguir, pero a su vez le informa de que hace unos meses que se había marchado. Quarion se va, no sin antes pedirle al hombre uno de los melocotones que transporta.
Cáralos, el mago eladrín, decide acercarse a la tienda de artículos mágicos para averiguar algo acerca de aquellas runas, donde una bruja Tíflin lo atiende. Allí descubre que son unas runas de teleportación. Ahora ya sabe cómo llegaron allí esos kobolds, sin duda una información que sus nuevos compañeros de aventuras encontrarían muy interesante cuando la compartiera con ellos en la cena. Desgraciadamente, no logra encontrar ningún libro de conjuros que tan ansiadamente busca.
Élencor, el explorador elfo, pone rumbo hacía la taberna que había frecuentado al llegar y que por el ataque no había tenido tiempo de disfrutar. Nada más entrar, sus sentidos de elfo lo advierten. Alguien lo observa desde el fondo. Sigilosamente, se desliza hasta él. A boca jarro, le pregunta por el encapuchado y su interlocutor, alterado, le insta a bajar la voz “este no es el lugar adecuado, hay una secta en la ciudad y podrían estar escuchando, reunámonos en el río.” Tras aquello, ambos se marchan y Élencor va hacia la taberna donde se dará un banquete en su honor y en el de los otros tres, a pesar de sus escasas ganas de presentarse. A fin de cuentas, los otros también han recibido esa extraña carta.

domingo, 17 de agosto de 2014

La llegada de cuatro héroes II


 Seguimos con la historia por donde la dejamos:

 Unos gritos, multitud corriendo, el caos se ha desatado y el miedo corre por las calles, pero no para ellos, mientras unos pretenden escapar del mercado, ellos toman la decisión contraria y van en busca del origen de este ajetreo, que resulta ser un grupo de criaturas que al principio resultaron desconocidas, pero finalmente se reveló que eran kobolds.
La batalla comienza bien, dos flechas de Élencor y caen un par. La magia de Cáralos le sigue y otros tres desaparecen. Quarion se enfrenta a dos de ellos espada en mano, mientras Álesmir derriba a uno de un contundente golpe de escudo. Pero la suerte puede resultar esquiva y las tornas cambian. Un golpe fallido y la espada del guerrero se encalla en el carro, el señor de la guerra cae de bruces al dar un traspié en una finta y el arquero y el mago se ven flanqueados, viéndose obligados a tirar mano de las habilidades que corren por sus venas y que sus razas han dominado por generaciones.
Finalmente, al ser conscientes de que no están solos en la batalla, unen sus fuerzas forjando una potente alianza y esta trae consigo la victoria. Pero no nos confundamos, a pesar de haber trabajo en equipo, no parecen llevarse bien, y es que no solo son desconocidos unos para los otros, si no que pertenecen a razas que, aunque antaño estuvieron unidas y por eso se muestran cierto respeto, no suelen congeniar. Además ¡Uno es un semi-elfo!

martes, 5 de agosto de 2014

D&D - Desde el otro lado del Dado - Valentí


Bueno pues... con la finalidad de que vayáis conociendo un poco más a los roleros de "Tardes de Rol" hemos diseñado este apartado "Desde el otro lado del Dado" para que os cuenten un poco sobre ellos ^^.

1 - ¿Cuánto tiempo llevas jugando a Rol?
Desde los 10 años que mi padre me regaló una caja de D&D para niños. Además mis videojuegos favoritos son RPG casi todos.
2 - ¿Qué es lo que más te gusta de D&D?
Sin duda la interpretación. Me encanta cuando hay un combate pero como más disfruto es metiéndome en mi personaje, representándolo y asumiendo su personalidad, tomando las decisiones consecuentemente con su forma de ser y no de como lo haría yo, incluso cuando es obvio que la decisión puede ser perjudicial para el grupo
3 - ¿Cómo definirías, de forma breve y concisa, a tu personaje? ¿Es en algo parecido a ti?
Firme y justo, aunque se rige por su propio código moral, lo cual le crea algún que otro conflicto con la ley. También es un mestizo, que es algo que a la larga le ha marcado más de lo que él mismo desea admitir.
4 - ¿Con que otro PJ choca más tu personaje por su forma de ser? ¿Con quién se entiende mejor?
Si hablamos de PJ con quien más encontronazos ha tenido Álesmir sin duda es con Élencor por cuestiones étnicas. No hay partida en que no caigan varias pullas por ambos lados. Curiosamente, el Pj con quien se entiende mejor también es el elfo. su continua interacción ha generado momentos donde el trabajo en equipo ha sido realmente decisivo e incluso momentos muy graciosos.
Rompiendo todas las reglas de la pregunta, puesto que no es PJ, quiero añadir que me entiendo genial con el DM porque escucha a todos y se deja la piel buscando la forma de que cada partida sea muy completa y satisfactoria para todos. En definitiva, porque se lo curra mucho.
5 - ¿Qué nivel de apego tienes con tu PJ? ¿Si, por razones del cruel destino tu PJ pasara a mejor vida (sin la posibilidad de revivirlo con la magia) lo aceptarías o implorarías y llorarías al DM?
Siendo el primero de todos los que he creado (hasta ahora había jugado con personajes que ya daban hechos) y con el que he tenido el gusto de jugar de forma periódica y con un buen grupo, el apego es ENORME, me gusta mucho mi personaje y aunque hay aspectos en que somos el día y la noche, si que es verdad que tiene muchas cosas de mi forma de ser y en caso de que un aciago destino lo llevara a una irrevocable muerte algo le lloriquearía a mi DM por si hay suerte, pero llegados al punto del no rotundo intentaría encajarlo lo mejor posible, asumir su muerte y crear uno nuevo con lagrimitas en los ojos.
6 - De lo que llevas jugado hasta la fecha ¿Con que momento te quedarías de la historia? (lugar, persona, hecho…)
No quiero adelantar nada puesto que aún no se ha colgado en el blog el momento en cuestión así que simplemente diré una palabra... melocotón.
7 - ¿Te gustaría comentar alguna cosa más?
Supongo que deciros a todos que estas cosas son idea de nuestro DM, que siempre sorprende con detalles de este estilo que dan vidilla a nuestro grupo de rol y transmiten sus ganas de que todos lo pasemos bien y te sacan una sonrisa.

lunes, 21 de julio de 2014

Presentación


Pues aquí estamos, parece mentira que hace poco más de 6 meses se nos ocurriera la idea del blog y que ahora ya estemos con ello XD

Lo primero va a ser presentarse, soy Valentí, quien juega como Álesmir, el guerrero semi-elfo más discriminado de todo Faerun que a causa de una tragedia familiar acaba embarcado en una búsqueda que le lleva hasta sus nuevos compañeros. Dentro del grupo Álesmir es la muralla en la primera línea de batalla que protege al resto y quien se dedica a activar todas las trampas que encuentra a su alrededor.

Sobre mí, decir que soy un jovenzuelo que sueña con ser escritor. Me encanta leer, ver series, los videojuegos, el manga y los cómics... En resumen, todo lo que cuente una historia me resulta atractivo y esa es una de las razones que me han llevado hasta este grupo de rol. Aunque sin duda, lo que me ha hecho permanecer es lo bien que lo pasamos en las quedadas y el entusiasmo que tenemos todos, porque cada partida termina resultando en un día de diversión en estado puro.

Bueno, pues hasta aquí mi pequeña presentación, espero que sigáis rondando por aquí y que podáis compartir con nosotros nuestras aventuras y viajes. Un saludo y hasta pronto.