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domingo, 15 de noviembre de 2015

¿Un nuevo aliado?

“¡SEÑOR KELSON, ESPERE!” grita el semi-elfo.” Avandra, diosa de la fortuna, está de su parte y a pesar de la distancia este le escucha y se detiene. Mientras se gira para comprobar quién lo llama, Álesmir aprovecha para enterrar la punta de sus orejas (único elemento que delata su mestizaje feérico) con su cabello. Ya estaba bien de discriminación por ese día.
“¿Quién me llama?” La sorpresa se lee en su cara. “Soy James, encantado de conocerlo. Perdone que le interrumpa, pero es que ando buscando información para poder encontrar un tarro hermético de vida y me han dicho que usted sabría ayudarme.” Una sonrisa acude rápidamente al rostro de Kelson. “Te han informado bien. Aunque yo concretamente no pueda decirte donde hallarlo, si conozco a quién lo sabe. Prueba en el puesto de artículos encantados que hay en el mercado, cerca de la puerta norte, lo regenta un tíflin, dile que vas de mi parte y te ayudará.” “Muchas gracias, pero aún hay otra pregunta que deseo hacerle, ¿No sabrá usted nada acerca de una elfa llamada Tínfale?, al parecer hace poco que abandonó Valle del dragón.” Aunque Álesmir no guarda muchas esperanzas una pequeña luz se enciende dentro de sí al ver el rostro de Kelson. Ha reconocido el nombre. “La recuerdo, partió junto a su familia en una carreta hace un par de meses, hacia Baluarte del Martillo, pero nunca supe si llegaron a su destino.” Baluarte del Martillo, una nueva ubicación que reclamaba a Álesmir. Era el momento perfecto para irse, podía dejar atrás a sus nuevos compañeros, que seguramente no lograrían encontrarlo, a fin de cuentas ¿qué más le daba a él Orcus y la Reina Cuervo?... Pero no, algo dentro de él lo retuvo. Ahora tenía unos compañeros y una tarea que cumplir, aunque fuera junto al antisocial del elfo y los estirados de los eladrines. Si Tínfale llevaba dos meses fuera, un par de días no iban a cambiar nada. “Gracias por la información señor Kelson, que pase un buen día.” respondió y puso rumbo al puesto del tíflin.



Quiarion y Cáralos recorrían el camino hacia la fortaleza de Adulaida en silencio, no porque carecieran de temas de conversación o porque encontraran la situación tensa, sino todo lo contrario, el silencio era su forma de expresar complicidad. Todos los eladrines comparten algunos rasgos en su personalidad, la mayoría son gráciles y elegantes en las formas, se muestran recelosos ante otras razas... pero nada define mejor a los eladrines que el silencio, y es que como mejor se entienden entre ellos es callados.
Cuando por fin alcanzaron la fortaleza, solicitaron audiencia con el lord, pero un guardia les informó que se hallaba reunido y no podía atenderles. “En ese caso – dijo el mago – Muéstranos la biblioteca de la fortaleza.” Para sorpresa de los eladrines, el guardia les informó que la fortaleza de Adulaida carece de un biblioteca como tal, pues allí solo se encuentraba el registro civil, legando las funciones bibliotecarias a la torre de magos de la ciudad. El señor de la guerra y el mago cruzaron una mirada, para variar, las palabras sobraban pues ambos sabían que debían hacer “¿Cómo podemos encontrar la torre?” Preguntó Cáralos. “Es la torre más alta, la que puede verse desde cualquier parte ciudad.” Les indicó el soldado. Después de agradecerle las molestias al guardia, Cáralos y Quarin emprenden el camino hacia la torre.
Tras cruzar la ciudad de punta a punta, los eladrines alcanzarón la torre de magia. En ella, un joven mago los recibió. Sin pensarlo, Cáralos lo abordó a preguntas acerca de tomos prohibidos. El mago se asustó al escuchar aquello y se apresuró a indicarles que allí no encontrarían nada de aquello que buscaban, pues tanto poseerlos como comerciar con ellos era un crimen. Por suerte para los héroes, el mago no era un gran mentiroso y denota nerviosismos al responder, los eladrines lo percibieron y sin dudarlo, presionaron al  joven hasta que, finalmente, con un gesto de indecisión, este les pidió que esperaran y se adentró en la torre. Pasado un rato, un nuevo mago surgió del interior de la titánica construcción. El nuevo maestro arcano iba ataviado con una rica túnica llena de runas mágicas y empuñaba un gran bastón. Sin lugar a dudas era uno de los altos responsables de la torre. A pesar del respeto que una persona así puede imponer, Quarion y Cáralos no titubearon e insistieron con su pregunta. “Buscamos un tomo prohibido, ¿podemos encontrarlo aquí?”.

El recién llegado repitió las palabras de su antecesor, con la diferencia pero con una renovada firmeza y convicción.  Aun así, los eladrines no se rindieron. “Somos lo héroes que protegieron la ciudad hace dos días. Esto es por una buena causa. Un gran mal amenaza y necesitamos ese libro para combatirlo.” Dijeron. Algún efecto tuvieron que producir esas palabras pues el ilustre personaje se quedó pensativo y tras sopesarlo en silencio, el mago les condujo a una sala apartada. Había decidido confiar en ellos, pues sabía que decían la verdad.

martes, 28 de abril de 2015

El misterio de Doppelgänger

Álesmir llama a la puerta de la capitanía del puerto, a pesar de las horas una voz le dice que pase. Es un viejo enano de barbas blancas que fuma una pipa quien le espera en el interior. Fiel a su costumbre, el semi-elfo saluda a su interlocutor en su lengua. “Vaya, un semi-elfo hablando enano, quién iba a decirlo.” El tono del enano expresa sorpresa en vez de desagrado (al contrario que con el herrero). “Estaba buscando información. Querría saber si una elfa llamada Tínfale salió por barco de la ciudad.” El enano se levanta tras dar varias caladas a su pipa y se dirige a unos cajones. De ellos extrae unos libros y tras un rato ojeando levanta la mirada de ellos. “No ha salido por barco chico. ¿Asuntos personales o de negocios.” “Personales.” Responde este apesadumbrado. “Bueno, entonces te recomiendo que hables con Kelson Thistton, el dueño de los establos. Nada entra o sale de esta ciudad sin que él se entere”.
Mientras Álesmir vuelve camino al banquete, una sombra se desliza a su lado. A pesar de no poder verla bien, entiende a la perfección el mensaje que ha susurrado en su oído. “Sombra os espera.”
El elfo y el eladrín llegan a la taberna donde se celebra el banquete al tiempo que Quarion – quien acaba de notar su ausencia – salía en su búsqueda. A lo lejos, los tres divisan al semi-efo corriendo hacia ellos. En cuanto esté los alcanza, les informa de lo ocurrido. Sombra les está esperando así que parten en dirección al río donde, dentro de una carreta, Sombra les espera impaciente. “Ya creía que no veníais.” Espeta mientras tiende unas vendas a los aventureros. “ponéoslas en los ojos.”
El carruaje traquetea y se mueve sin que ninguno de los cuatro pueda percibir nada del exterior, pues una fuerte magia bloquea sus sentidos. Cuando por fin se detienen, Sombra los guía por un sinfín de escaleras hasta un lugar frío y húmedo, donde finalmente les permite retirarse las vendas.
Al hacerlo, observan que se encuentran en una sala de piedra oscura, sin nada destacable.
Sombra se aleja un poco, saca un pergamino, lanza unos polvos al aire y de pronto, una enorme pira de fuego surge, en la cual, poco a poco, se va percibiendo  la figura de un hombre. Doppelgänger.
“Bienvenidos, aventureros, os he traído aquí para solicitar vuestra ayuda en una misión que, de fracasar, pondría en peligro miles de vidas.”
“¿Qué sabes de los bandidos?” Grita Élencor enfurecido. “Dímelo”
“Mis conocimientos son muy extensos y podría facilitaros la información que buscáis cada uno de vosotros, pero lamento tener que retenerla en aras de lograr vuestra colaboración.”
“¿Entonces sabes dónde encontrar a Tínfale?”  Es ahora Quarion quién habla, sin percibir la mirada de curiosidad que suscitado en su compañero semi-elfo.
“Como ya he dicho, puedo responder a todas vuestras preguntas, pero no hasta que la tarea que os tengo reservada sea resuelta.”
“Pues en eso caso, ves directo al grano.” Le insta Álesmir
“Está bien, Orcus, el príncipe oscuro, pretende invadir la morada de la reina cuervo y tomar el trono, aprovechando la época de las cosechas, momento en el cual los planos en los que habitan ambos se hallaran más cerca. Sombra ya me ha informado que habéis logrado infiltraros en la secta, pero que debéis superar una prueba.”
“Quieren que saqueemos una caravana dentro de tres días.” Responde el elfo.
“No cabe duda… El objeto que transporta esa caravana debe ser un cristal mágico. Orcus pretende usarlo para abrir un portal el tiempo suficiente para alcanzar a la reina cuervo. Pero no debéis preocuparos, vosotros seguid con la tarea que os han encomendado para ganaros su confianza, conseguidles el cristal y al mismo tiempo, traedme ciertos ingredientes a mí, pues conozco un ritual con el que podremos derrotar a Orcus.”
“Pero, ¿matar a un dios no rompería el equilibrio?” Pregunta Élencor.
“Sí, pero Orcus no es un dios, es un príncipe demoniaco, esa es la razón por la que no debe lograr sus objetivos, pues si la reina cuervo cae, el equilibrio también. Pero como ya os he dicho, conozco un ritual. Desgraciadamente, unos fatídicos sucesos me han debilitado y por tanto yo mismo no puedo obtener los ingredientes y es ahí donde entráis vosotros, traedme lo que necesito y detendremos a Orcus.”
“Un momento – interrumpió Álesmir -  todo eso está muy bien, pero no me parece que darles ese cristal sea una buena idea, creo que necesitamos un plan B. Has dicho que ese Orcus lo necesita para mantener el portal ¿no? Pues yo propongo robarlo y esconderlo donde no puedan encontrarlo, pero al mismo tiempo, con ayuda de nuestro mago eladrín, crear una copia, así en caso de que ese ritual falle, tendremos otra oportunidad de arreglar el problema.”
“Debo admitir que pese a ser un semi-elfo, usas la cabeza” Elogió Élencor.
“De acuerdo” Dice la figura llameante. “Ahora anotad. Necesitaremos: El tomo prohibido de Vecna; resurrección de la tumba, un tarro hermético de vida y… un corazón de dragón negro.”

lunes, 6 de abril de 2015

Haciendo amigos

La situación en el banquete no difiere un ápice de la noche anterior salvo que esta vez ningún enano interrumpió y por tanto, Élencor no tardó en aprovechar el menor descuido para escabullirse de sus compañeros. Sin embargo, esto no pasó desapercibido por Cáralos, quién al verle marcharse, decidió seguirle. Álesmir, al comprobar que sus dos compañeros habían desaparecido mientras estaba despistado, decidió imitarlos y marcharse por su cuenta. Quarion, por su parte, no notó la ausencia de sus aliados, pues estaba demasiado ocupado comiendo todas las delicias que circulaban por su mesa. Sin duda, ser un héroe es lo mejor que le ha podido ocurrir a su estómago.

Élencor puso rumbo a una posada de los suburbios, aún no había anochecido pero la encontró cerrada, cosa que le inquietó. Un rápido vistazo le bastó para percir una tenue luz a través de las ventanas. Sigilosamente, acercó sus grandes orejas élficas a la puerta y prestando atención pudo escuchar gentío hablar pero nada de interés. De pronto, se percató de una presencia a su espalda. Al volverse, estaba Cáralos. “Me estás siguiendo.” Le ruge el elfo. “Bueno, ahora somos compañeros, has desaparecido y eso me ha extrañado. Si tienes algún asunto, deberías confiar en nosotros.” “Que te quede claro, no necesito vuestra ayuda y yo resuelvo mis asuntos solo, así que no vuelvas a meterte donde no te llama.”

sábado, 21 de febrero de 2015

Un mago hablador


Una vez arriba, la cerradura no supone un reto para las ganzúas de Élencor y pronto se abre cual fulana bien pagada, revelando su contenido: Una túnica, un libro con extrañas runas y una carta firmada por Zacarus. Élencor examina el texto e informa al grupo que se encuentra ante la tumba del mago. Álesmir, receloso, le pide que se la deje leer y efectivamente, el elfo decía la verdad.
Zacarus, el mago de la corte, al descubrir que portaba una terrible enfermedad decidió retirarse y llevarse consigo sus valiosas pertenecías, una túnica encantada y un libro que contiene poderosos rituales, para así evitar que cayeran en malas manos y proteger a su pueblo.
Los héroes han resuelto el misterio y con ello han descubierto que trabajan bien en equipo, a pesar de no agradarse ni confiar entre ellos y puesto que aún les quedaba un asunto pendiente, deciden nombrar un líder. Puede que sorprenda a algunos el hecho de que Élencor fuera el elegido por unanimidad. Cierto es que el solitario elfo no era partidario de verse envuelto en un grupo y mucho menos de depositar su confianza en nadie pero había quedado patento que a la hora de dirigir al equipo mostraba un talento natural y sus compañeros habían reconocido en él a un líder nato. Su primera decisión como líder consiste en encargar a Quarion y Cáralos la misión de informar en la corte del sino que había acontecido a Zacarus, Él y el semi-elfo irían a la armería a ver que podían sacar del equipo que habían saqueado a los polimorfos.
Cáralos y Quarion se presentaron en la fortaleza de Adulaida, preguntando por el lord, un centinela les atiende. “Lord Faren Mhalkerhay está muy ocupado ahora y no puede atenderles.” Les informa. “Somos los héroes que ayer expulsaron a los kobols del mercado, venimos para avisar que hemos averiguado lo ocurrido con Zacarus, antiguo mago de esta fortaleza.” Responde Cáralos. El guardia se queda estupefacto y tras recobrar la compostura, corre a llamar al lord, quien no tarda en aparecer. “Nuestros intrépidos héroes de nuevo, ¿es verdad que habéis hallado a Zacarus?” pregunta. “Bueno, su tumba – dice Quarion – dejó una nota.” “Vaya, ¿Y no había nada más?” repica el lord ansioso. “Este libro de rituales.” Espeta Cáralos sin pensar. “Damelo.” Ordena el lord. El mago lo observa y en ese momento es consciente de su desliz. “Eeeh… No, quiero estudiarlo detenidamente.” Dice guardándolo en su túnica. El lord gesticula una mueca y sopesa la situación. “De acuerdo, pero esto podría ser motivo de guerra, recuérdalo.” Se produce un tenso silencio, hasta que de pronto, el mago, no contento con su anterior actuación decide romperlo. “¿Y la recompensa que?” “¿Recompensa? – repite sorprendido el lord con los ojos como platos – Bueno, podemos preparar otro banquete, si os place.” Los dos héroes aceptan la propuesta y se marchan, no sin que antes Cáralos haga un infructuoso intento de seducir a una guarda allí presente. “Lo siento, pero estoy de servicio” responde ella a las indirectas del eladrín.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Al encuentro de Zacarus



Álesmir y Cáralos vuelven sonrientes a la mesa. “Ya está hecho, van a darnos lo oportunidad de unirnos.” Sombra les mira sin comprender. “¿Qué tiene eso que ver con ser héroes?” “Pues que antes has dicho que te daban problemas. Ahora tienes a unos hombres infiltrados y en apenas unos minutos ¿No te vale eso?” “Vaya, para ser un sucio semi-elfo usas la cabeza” interrumpe de pronto Élencor. “Está bien, todos habéis demostrado vuestra valía, nos veremos mañana en el río”.
Una vez superada aquella difícil prueba, el equipo decide mantenerse junto y hacer tiempo investigando la desaparición de Zacarus.
Después de una larga caminata por el bosque, son emboscados por unas ratas terribles, unos peligrosos monstruos enormes que no les dan cuartel. La batalla se presenta cruenta y dura, incrementándose su intensidad cuando de pronto surgen unas ratas gigantes, que a cada mordisco infectan a nuestros héroes, provocándoles fuertes fiebres. Finalmente, tras muchas estocadas, flechas e innumerables y mortíferos hechizos, logran exterminar a las ratas, pero la batalla les ha agotado y deciden montar un campamento para poder descansar.
Una vez recuperadas las fuerzas, continúan adentrándose en el bosque hasta llegar a una pared rocosa, donde se percibe una puerta esculpida. Tras investigar que no hay peligro con la percepción élfica, comprobar que no es una puerta que funcione con magia y descartar la absurda propuesta de escalar la pared, el guerrero del grupo carga contra la piedra y la derriba. Se adentran entonces en una gruta totalmente oscura, la cual, gracias al mago del grupo, pronto queda iluminada. Pero no todo son alegrías pues no tardan en descubrir que la gruta se encuentra atestada de cadáveres putrefactos de animales.

martes, 11 de noviembre de 2014

Presentación


 Al final y después de mucho tiempo por fin hago mi presentación. Buenas yo soy Xoco y soy la persona que está detrás del mago Cáralos.

Sobre la persona real puedo decir que me encanta el dibujo, el deporte y los videjuegos, algo normal para lo que viene siendo un adolescente vaya. Soy alguien simpático pero un poco mal perdedor tengo que admitirlo, debido a mi a fan de intentar ser el mejor, pero bueno cada uno tiene sus defectillos jajajaja.

Hablando ya de Cáralos es un mago que le encanta el conocimiento, la lectura y la busqueda de poder para poder ser un gran mago, mestro de todas las artes mágicas y el más poderoso de todos los magos. Es un gran compañero y siempre intenta que el grupo esté unido ya que el se encuentra solo y va a necesitar la ayuda de sus nuevos compañeros para realizar su importante misión. Sus compañeros le tratan de bocazas pero él es así, no puede evitar decir la verdad aun que posiblemente eso traiga problemas al grupo jajajaja.

Espero que os esté gustando nuestra aventura y que sigais con nosotros hasta el final para poder ver como evolucionan nuestros personajes y podais ver a Cáralos en su busqueda por ser el mejor y la aventura que le espera.

Un Saludo a todos.

sábado, 1 de noviembre de 2014

¿Quién es Sombra?


Los héroes se quedan perplejos. No esperaban aquello y ahora el desconocido los observa fijamente. Se acercan a él. Este les recrimina la tardanza, ¿Es que tal vez no estén a la altura de la fama que les precede? Los héroes ya empiezan a estar cansados de este juego y le preguntan sus intenciones. “Es una prueba, para ver si sois héroes.” Aquello comenzaba a complicarse y las respuestas no llegaban. “Mi señor Doppelgänger me envía para ver si realmente sois héroes, así que debéis demostrármelo.” Repite.
Y aquí fue donde la paciencia del elfo se agotó. Se puso de pie tirando la silla al suelo, dio un fuerte golpe en la mesa y agarró al sujeto de la capa. “¿Dónde están los bandidos?” Los demás no comprendían aquello, pero sin duda aquel Sombra sabía de qué iba el asunto. Tal vez por eso pudo permitirse el lujo de seguir impasivo ante aquella amenaza.
Élencor, al ver que no funcionaba, lo soltó. El mago tomó ahora la voz cantante en la conversación, tratando de mostrar las cualidades del grupo como héroes. “¿Y lo de esta mañana, que ha sido? Han muerto inocentes.” Dice de pronto el semi-elfo. “Cierto, pero no son nada comparadas con las miles de vidas que podremos salvar, eso era una prueba para vosotros. “ Todos callan ante aquella respuesta y es entonces cuando el elfo se pone en pie de nuevo. “¿Quieres una demostración? Pues mira.” Sigilosamente se desliza entre la multitud y roba del pecho de un hombre sospechoso un colgante. “Aquí tienes, ni se han percatado.” Deja caer el objeto en la mesa y el mago corre a estudiarlo. Sus amplios conocimientos eclesiásticos pronto le brindan la información que persigue. “Es un colgante que representa al dios Orcus, príncipe oscuro.” “En efecto – respondo Sombra, quién parece más complacido – ese tipo al que has robado, que ahora habla con el posadero, es el líder de un grupo de saqueadores y además, es un seguidor de Orcus, al igual que todos los hombres que le siguen. Son una secta y el posadero es el que controla todo el cotarro. Aún así, sigo esperando a ver que sois héroes.” Tras pensar un momento, es Álesmir quien se pone en pie. “Tengo una idea.” Sin mediar palabra, se acerca al líder, le da un golpe amistoso en la espalda y pide dos jarras de hidromiel. El hombre se sorprende e intenta reconocer al desconocido, quién asegura que trabajaron juntos en el pasado en algunos saqueos. Pasado el rato y tras varias jarras de hidromiel, el saqueador está lo suficientemente borracho para creer que realmente son viejos amigos. Por desgracia, aún así no suelta prenda sobre la ubicación de su guarida.
Al comprender las intenciones del semi-elfo, Cáralos se acerca, el borracho le saluda amistosamente al comprobar que es un conocido de su “viejo amigo” y sin que se dé cuenta, pasa a hurtadillas el colgante a Álesmir. Este capta la idea de su compañero y fingiendo agacharse y recoger algo, le muestra el colgante al saqueador. “Se te ha caído amigo.” Sorprendido de haberlo perdido, agradece la devolución. Pero ahí no queda la cosa, el semi-elfo muestra su interés por el objeto y deja claro que conoce su significado y sus deseos de brindar culto a Orcus. Tras sopesarlo, el líder saqueador decide que puede ser una buena idea darle una oportunidad. Al fin y al cabo, son viejos amigos, ¿no?

miércoles, 22 de octubre de 2014

La aparición de Sombra


Reunidos de nuevo, los cuatro nuevos héroes de Valle del dragón disfrutan de la cena, aunque no tanto de la compañía de los otros. Mientras que los eladrines han entablado una vana conversación sobre su mística tierra natal, el reino de las hadas, Élencor, se ha desplazado, de tal manera que aunque sigue compartiendo mesa con ellos, quede patente su animadversión a la compañía de otros seres. Álesmir por su parte, disfruta de la cena sin mediar palabra.
De pronto, un enano se sienta de golpe y apoya una jarra en la mesa, derramando parte de su contenido. “Bienaventurados sean los héroes.” Vocifera. Todos le observan sobresaltados, sin acabar de comprender su presencia. El semi-elfo, de pronto, responde al recién llegado en enano. “Habrase visto, un orejas puntas hablando enano.” Exclama en su lengua. A pesar de la sorpresa, los otros comienzan a hacer preguntas. Cáralos no tarda en exponer lo que ha descubierto acerca de la firma. El enano no sabe sobre ella, el único mago del que él ha oído hablar era el mago de la fortaleza, Zacarus, quien desapareció misteriosamente en el bosque años atrás, llevándose consigo todas sus pertenencias mágicas y sus libros. Antes de darlo todo por perdido, Álesmir pregunta si conoce a aquel que firma la carta, un tal Doppelgänger,”No se que es un Doppelgänger.” Responde este.
Aun habiendo hablado en enano, los demás héroes entienden sin dificultad alguna aquel nombre que sin duda también aparece en sus cartas. Es ahora, para sorpresa de todos, el elfo quién toma la palabra. “Yo también busco a ese tipo. He estado investigando y he descubierto algo sobre una taberna en los bajos fondos. Creo que deberíamos ir todos.” “Vaya, ahora resulta que sí estabas investigando cuando nos hemos encontrado antes.” Responde el semi-elfo, visiblemente mosqueado. “Pues sí, y voy a necesitar ayuda, aunque preferiría que no fuera de un sucio semi-elfo como tú.” El mago no tarda en poner paz e intentar organizar el grupo, pues cree que pueden trabajar bien en equipo. Tal vez hasta sea verdad.
Una vez en la posada, el elfo no tarda en localizar al encapuchado que se sienta en una mesa del fondo. Sin sopesarlo, da un paso rápido, con claras intenciones de abalanzarse sobre él. Rápidamente, el semi- elfo y el mago lo paran. “¿A dónde diablos vas, no puedes hacer esto en un lugar así, espera aquí, vamos a obtener algo de información antes.” Dicho esto, Álesmir se dirige a la barra, coloca una moneda boca abajo y con un ligero movimiento de cabeza señala al encapuchado. “¿Qué puedes decirme de él?” El posadero, un tíflin, lo mira de arriba abajo. Por su expresión deja claro no solo que no va a hablar, si no que aquello le resulta gracioso. Una pequeña carcajada confirma la duda. “Lo siento chico, pero no sé nada de él.” Con un gesto, le muestra un cuchillo oculto en la correa de la mochila que cruza en su pecho. “Se ven muchos de esos por aquí” responde este, sin lugar a dudas la intimidación no funciona. De pronto, el mago aparece. “Dinos lo que sabes, tenemos fuera un ejército, así que ya sabes lo que te conviene.” Un sutil movimiento de su mano y se escucha el sonido de cascos de caballos y golpes de armaduras fuera de la posada. Desgraciadamente, no lo suficientemente sutil. El tíflin, curtido en engaños, lo nota y consciente de que es un mero truco, vuelve a soltar una carcajada. “Claro, un ejército.” Espeta burlón.
Justo cuando las cosas no podían ir peor, aparece el otro eladrín, que sin pensárselo, muestra parte del filo de su espada al posadero. “¿Ves mi espada?” pregunta amenazante “¿Sí? Yo también tengo una.” Responde desenvainando la suya, mostrándola a los tres aventureros. “Ya está bien de tonterías.” Dice el semi-elfo, poniendo otra moneda sobre la mesa. De nuevo, otra risa burlona. ¿Es que nada funciona con este hombre? “Chicos, de normal no haría esto, pero me habéis caído bien. ¡SOMBRA! Preguntan por ti.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Historia - Juntos pero no revueltos

Se ha alargado un poco la publicación del siguiente fragmento de historia así que hoy será un poco más largo para compensar, como siempre, espero que lo disfrutéis :)

Lo que comenzó con elogios y felicitaciones, pronto se convirtió en una batalla verbal. Los eladrines contra el elfo y todos contra el semi-elfo.
Y así fue como los halló el lord. Interrumpiendo la discusión, les agradece su ayuda y les invita a una fiesta en su honor por haberles salvado del ataque. Los aventureros aceptan la propuesta y ponen en común lo que han visto: un encapuchado con un extraño símbolo y unas runas en el suelo. Es el mago quién expone en voz alta aquello que los otros piensan pero ocultan. “Yo he visto ese símbolo en una extraña carta que me llegó.” Así que los otros tres también habían recibido esa extraña notificación. ¿Qué querrían de ellos? En cuanto son conscientes de esto, el mago propone unir fuerzas, pero todos reusan por el momento, tienen cosas que hacer por ahora en la ciudad. Tal vez en la cena puedan hablar de eso más tranquilamente.
Álesmir, el guerrero semi-elfo, quién había ocultado su identidad usando su nombre humano, James, se dirigió hacia la casa de su tía Tínfale, que era el motivo por el cual había viajado hasta allí. Al llegar, la encuentra cerrada, tras llamar varias veces a la puerta sin obtener respuesta, decide echarla abajo de una patada.
Está abandonada. Registra cajones, abre armarios, pero nada, solo hay polvo. En un intento desesperado, se acerca a la casa contigua, una anciana lo recibe y le informa de que hace meses que la familia abandonó el hogar.
Quarion, señor de la guerra eladrín, sin saber que su objetivo es el mismo que el de su compañero semi-elfo, prueba suerte con un hombre que pasea cargado de una caja. Este le indica la dirección a seguir, pero a su vez le informa de que hace unos meses que se había marchado. Quarion se va, no sin antes pedirle al hombre uno de los melocotones que transporta.
Cáralos, el mago eladrín, decide acercarse a la tienda de artículos mágicos para averiguar algo acerca de aquellas runas, donde una bruja Tíflin lo atiende. Allí descubre que son unas runas de teleportación. Ahora ya sabe cómo llegaron allí esos kobolds, sin duda una información que sus nuevos compañeros de aventuras encontrarían muy interesante cuando la compartiera con ellos en la cena. Desgraciadamente, no logra encontrar ningún libro de conjuros que tan ansiadamente busca.
Élencor, el explorador elfo, pone rumbo hacía la taberna que había frecuentado al llegar y que por el ataque no había tenido tiempo de disfrutar. Nada más entrar, sus sentidos de elfo lo advierten. Alguien lo observa desde el fondo. Sigilosamente, se desliza hasta él. A boca jarro, le pregunta por el encapuchado y su interlocutor, alterado, le insta a bajar la voz “este no es el lugar adecuado, hay una secta en la ciudad y podrían estar escuchando, reunámonos en el río.” Tras aquello, ambos se marchan y Élencor va hacia la taberna donde se dará un banquete en su honor y en el de los otros tres, a pesar de sus escasas ganas de presentarse. A fin de cuentas, los otros también han recibido esa extraña carta.

domingo, 17 de agosto de 2014

La llegada de cuatro héroes II


 Seguimos con la historia por donde la dejamos:

 Unos gritos, multitud corriendo, el caos se ha desatado y el miedo corre por las calles, pero no para ellos, mientras unos pretenden escapar del mercado, ellos toman la decisión contraria y van en busca del origen de este ajetreo, que resulta ser un grupo de criaturas que al principio resultaron desconocidas, pero finalmente se reveló que eran kobolds.
La batalla comienza bien, dos flechas de Élencor y caen un par. La magia de Cáralos le sigue y otros tres desaparecen. Quarion se enfrenta a dos de ellos espada en mano, mientras Álesmir derriba a uno de un contundente golpe de escudo. Pero la suerte puede resultar esquiva y las tornas cambian. Un golpe fallido y la espada del guerrero se encalla en el carro, el señor de la guerra cae de bruces al dar un traspié en una finta y el arquero y el mago se ven flanqueados, viéndose obligados a tirar mano de las habilidades que corren por sus venas y que sus razas han dominado por generaciones.
Finalmente, al ser conscientes de que no están solos en la batalla, unen sus fuerzas forjando una potente alianza y esta trae consigo la victoria. Pero no nos confundamos, a pesar de haber trabajo en equipo, no parecen llevarse bien, y es que no solo son desconocidos unos para los otros, si no que pertenecen a razas que, aunque antaño estuvieron unidas y por eso se muestran cierto respeto, no suelen congeniar. Además ¡Uno es un semi-elfo!

miércoles, 6 de agosto de 2014

D&D - Desde el otro lado del Dado - Ricardo

Bueno pues... con la finalidad de que vayáis conociendo un poco más a los roleros de "Tardes de Rol" hemos diseñado este apartado "Desde el otro lado del Dado" para que os cuenten un poco sobre ellos ^^.

1 - ¿Cuánto tiempo llevas jugando a Rol?!

Pues, con este año van a ser ya seis los años que llevo con esto =) (me refiero al rol de representación y dados), porqué si englobamos dentro de Rol, los vídeo juegos, pues desde prácticamente... ¡¿Siempre?! (risas)

Aunque también es cierto que, por suerte o desgracia, lo que más he tocado es D&D (Pero estamos preparando Cthulhu, El Fin del Mundo, Fragmentos y unos cuantos más )

2 - ¿Qué es lo que más te gusta de D&D?

Bueno, de todas las partidas que he hecho a D&D la verdad es que he jugado más como DM que como PJ así que... voy a contestar desde la experiencia.

Lo bueno de ser el DM es que partes de la base de que los PJ juegan a tu "caca mental" y tienen que soportar situaciones un tanto "especiales" (incluso para un ambiente de fantasía donde la magia esta a la orden del día), villanos que muchas veces dan más pena que miedo y un sin fin de trampas que ponen a más de uno en una situación un tanto... "pudorosa". Si, algunos se tienen bien ganado que las trampas les exploten en la cara.

A todo aquel que le guste escribir, crear mundos y los Juegos de Rol, yo, le recomiendo que se aventure en el universo del Master.

3 - ¿Cómo definirías, de forma breve y concisa, a tu personaje? ¿Es en algo parecido a ti?

Bueno, como Master sería todo lo contrario a mí, ya que hasta la fecha todavía no he sido capaz de crear portales, inventar conjuros o dar vida a criaturas y dioses. (risa maléfica).

Mi PJ (con el que no he podido avanzar mucho, pero al que ya han sufrido todos sus compañeros de equipo) también es todo lo contrario a mi. Sherme, mi Paladín, es un fiel creyente de Bahamun, el dragón de Platino, con la autoridad divina que el dragón le otorga se encarga de aplastar a los impuros y defender a los débiles y desvalidos. Yo, aunque también soy de los de ayudar a los que lo necesitan digamos que... no utilizaría los poderes de los dioses sino más bien... los derechos humanos. !Poder del Trabajador Social!

4 -¿Con que otro PJ choca más tu personaje por su forma de ser? ¿Con quién se entiende mejor?

Como Master, con quien más chocaría es con el personaje de Valentí (o más bien con él) y con el que menos con el de Vicent (o con él). ¿Por qué? muy fácil, son la cara y cruz de una moneda, Valentí no ha entendido todavía la máxima de "LA ÚLTIMA PALABRA LA TIENE EL MASTER" cosa que Vicent si que lo ha entendido perfectamente; y que conste que no es que NO me guste que me contradigan, sólo que si se me ha confiado la potestad de Master quiero y pienso aplicarla (risas) si, jugando me vuelvo un pirado... Todos llevamos un pequeño Joker dentro de nosotros.

Aunque todos mis PJs son un amor! =)

5 - ¿Qué nivel de apego tienes con tu PJ? ¿Si, por razones del cruel destino tu PJ pasara a mejor vida (sin la posibilidad de revivirlo con la magia) lo aceptarías o implorarías y llorarías al DM?

Nada, yo cedo el puesto de Master encantado a quién lo quiera (risas). Y bueno, con Sherme... pienso que todavía no he vivido suficientes aventuras para tener un apego desmesurado a mi Paladín.

6 - De lo que llevas jugado hasta la fecha ¿Con que momento te quedarías de la historia? (lugar, persona, hecho…)

Como Master me quedo con el ingenio de mis jugadores para resolver los obstáculos del camino y con sus manos de mantequilla capaces de sacar pifias seguidas y dar una ventaja desmesurada a los monstruos.

Como PJ me quedo con la representación de mi Master del posadero (risas)


7 - ¿Te gustaría comentar alguna cosa más?

He encontrado en el rol una buena forma de desconectar y juntar mis pasiones como la representación y la escritura. =)

!PODER DEL ROL!

martes, 5 de agosto de 2014

La llegada de cuatro héroes

Como ya dijo  DM, voy a tomarle el relevo en nuestro objetivo de contaros las aventuras que van aconteciendo a la compañía feérica. 
 Las entradas serán generalmente cortas (para no agobiaros a historia y teneros leyendo dos horas) y siempre intentaré dejar el asunto un poco interesante para que os pique la curiosidad y con un poco de suerte y compromiso, espero que podamos daros al menos una entrada a la semana.
Aquí hay personajes que no han sido presentados en el blog y otros que aunque presentados, todavía no se unirán a la aventura, pero tranquilos que pronto estarán todos.
Ahora, dicho todo esto, os dejo leer la primera de todas, nos vemos pronto en Valle del dragón ;)

                              Un mensaje inesperado

Quarion, Élencor, Cáralos y Álesmir, cuatro aventureros carentes de relación aparente, sin conocerse ni haber intercambiado jamás palabra alguna, reciben una extraña carta firmada por un tal Doppelgänger citándolos en Valle del dragón.

Ignorar aquellas cartas habría sido sencillo, pero algo contenían que despertaba la curiosidad de estos hasta tal punto que todos acabaron por acudir, bien porque les tomara de camino a su destino o bien porque aquella carta les proporcionaba uno nuevo.

Poco a poco, fueron llegando, tres por el Sur y uno por el Norte. Recorrieron las tranquilas calles de la ciudad, visitando tiendas en el mercado, tabernas y templos, disfrutando de un pacífico día, sin imaginar cuan pronto iba a cambiar aquella calma...