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domingo, 19 de enero de 2020

El Resurgir del Rol

Es difícil volver tras tres años sin haber dado señales de vida. Lo cierto es que desaparecimos sin una despedida ni explicaciones y a día de hoy tampoco sabría decir qué pasó. Nunca hubo una intención de abandonar este medio -y mucho menos el rol- pero ocurrió. Intentos de publicar hubo muchos,así como one-shots con ínfulas de campaña, pero nunca terminaba de cuajar nada, hasta ahora.


Desde hace cosa de un año las partidas del grupo parecían ser más periódicas, quedábamos más y conseguíamos reducir de alguna manera esa lista de pendientes que teníamos. El golpe final llegó hace unos meses, con nuevos "adeptos" a la causa y un sistema recién llegado, logramos iniciar una campaña y, aún sabiendo que es tentar al destino, creo que puedo afirmarlo; esta es una campaña en firme. ¿Y cuál será ese sistema que nos ha traído de vuelto al valle de rol? La respuesta es en apariencia sencilla, 5ª Edición. ¿D&D otra vez? Pues no, no han sido las mazmorras las que nos han devuelto la esperanza, aunque si los dragones. Para cualquier despistado o despistada que pudiera haber, hablamos de El Resurgir del Dragón



La ambientación de NosoloRol ha dado cobijo a un nuevo grupo disfuncional de pjs extraños como sólo los miembros de Tardes de Rol sabemos hacerlo y por si hubieran dudas, puedo aseguraros que los nuevos fichajes han recogido el testigo dejado por sus predecesores. Tenía pensado aprovechar este post para presentar a toda la tropa de pjs que se han aventurado por las áridas tierras de Shabana pero creo que por el momento, lo reservaré para otra publicación, manteniendo así en el blog el fenómeno que nos ha traído el juego de la editorial española, el del resurgimiento. 


miércoles, 11 de febrero de 2015

El fin del mundo - Apocalipsis en Valencia (Parte 3 - Fin)

Las puertas de las habitaciones también estaban diferentes. Hice un gesto y Carras cogió uno de los cuchillos y me siguió. Xoco se quedó en el salón cuidando de Lucía, por si acaso la herida hacía reacción. Empezamos el registro de las habitaciones. Lentamente abríamos la puerta y… nada; hasta que llegamos a la última habitación. Escuchamos algo moverse y nos preparamos por si teníamos que luchar por sobrevivir. Respiramos hondo y abrimos la puerta. Una bala paso entre nosotros y con un acto reflejo nos pusimos a cubierto. Escuchamos como alguien nos amenazaba con matarnos si entrabamos. Empezamos a gritarnos y, poco a poco nos tranquilizamos, acabamos hablando y logré convencerlo de que me dejara entrar a mí solo para ver si nos podíamos beneficiar todos de una ayuda mutua. Al entrar mi sorpresa fue enorme, pues tenía delante de mí a Karlos Arguiñano. No pude evitar comentarlo en voz alta y aquel extraño se ofuscó y empezó a soltar maldiciones. Entre grito y grito, lo que pude distinguir fue su enfado, enfado porque siempre le confundían con él –Al parecer era un hermano suyo, no tan conocido y que vivía a la sombra del gran cocinero- Aprovechando el despiste del hombre Carras irrumpió en la habitación y lo redujo; le quitamos el arma y recogimos su maletín.

Nos reunimos todos en el salón. Empezamos a fisgonear los documentos del maletín y Xoco encontró algo muy tentador  -“Un proyecto sobre terrorismo biológico”- En cuestión de segundos todo se desmadró. Yo tenía el arma en la mano, el extraño se negaba a compartir información, todos gritaban alterados y… algo me hizo clic en el cerebro y un único pensamiento cruzó por mí mente –“Valentí y María han muerto por su culpa”- mi reacción fue encañonar al desconocido y disparar. De no ser por la rápida reacción de Carras, su muerte pesaría sobre mi conciencia. Un golpe en mi brazo desvió el disparo. Sólo le acerté en la oreja. El gesto me costó perder la custodia del arma y tener que sentarme “castigado”. Carras salió al balcón para tomar aire e intentar darle una nueva perspectiva a la situación; pero entró tan pálido y alterado que nos temíamos lo peor, y sus palabras confirmaron el temor –Hay una horda de zombis entrando en el edificio- No tardamos en escuchar los ruidos por las escaleras, recogimos todo cuanto pensamos que nos sería útil, nos armamos y discutimos sobre la mejor forma de escapar. El tiempo se nos echó encima, y algún que otro zombie también, nos abrimos paso hasta la azotea a golpes y forcejeos. Por la escalera de emergencia conseguimos llegar a la calle; el coche del falso Arguiñano estaba aparcado cerca. Subimos y empezamos a huir de la zona. Decidiendo a donde ir, fuimos embestidos por coches del ejército. Recuerdo verlo borroso todo por haber perdido las gafas y un fuerte pitido en el oído. Todo ocurrió muy rápido, nos rodearon, amordazaron y cargaron en los coches.


Desperté no sé cuánto tiempo después aquí, en la base. Nos reunieron a Xoco, Carras y a mí. Nos explicaron que habían detenido al hombre que conducía, acusado de terrorismo y que estaban trabajando en una cura a partir de la sangre de la chica que venía con nosotros, después de haber sido sometida a una revisión siguiendo el protocolo nacional de seguridad, ya que la mordedura de su brazo parecía no haber reaccionado. Mientras nos explicaban todo esto, un hombre con bata entró y dejó un maletín sobre la mesa. Al abrirlo vimos tres jeringuillas. Nos miramos. El soldado que nos hablaba desenfundó su pistola, la dejo encima de la mesa y nos dijo –Chicos. Tenéis dos opciones. Os sometéis voluntariamente a probar la vacuna o…-  la frialdad con la que miró el arma nos hizo responder con unanimidad. Nos sometimos a la prueba y… bueno. Aquí estoy. Hablando con usted sargento. El resto de la historia ya la conoce…

lunes, 26 de enero de 2015

Inocentes

Recuerdo esas noches de pequeño. El miedo que sentía al apagar la luz. ¿Eran las sombras realmente sombras o en la oscuridad de la noche algo acechaba? Algunos dirán que era pura inocencia, otros que la imaginación de las más peques no tiene límites… y bueno, aunque eso sea cierto, no está reñido con el mundo onírico, o el mundo inocente de la imaginación. Si se puede imaginar, puede hacerse real.  

  Aquel mundo que no es más que la suma de todo lo imaginado por cada niño y niña a lo largo de su vida, aquello que ha acabado abandonando, sin querer, con la llegada de la madurez. Alimentando así de tristeza y dolor el alma de aquellos pobres seres imaginados, creados y dotados de vida para ser traicionados por aquellos que una vez amaron. ¿Quién acecha en tus sueños?

Inocentes es un juego de rol, de la editorial NSR, en el que encarnaremos la piel de un niño o niña de entre 8 y 13 años. Valiéndonos de nuestros compañeros y nuestro poder para imaginar, e improvisar, trataremos de escapar de las garras del osito de peluche poseído que quiere destriparnos; o tal vez, tocará huir del hombre del saco, que viene a por los pequeños que se portan mal y desobedecen a sus padres y madres.

         Y si todo esto no te asusta… ¿Cuál es tu peor pesadilla? Porque, podrías tener la mala suerte de que se hiciera realidad.

Este juego no utiliza un sistema de dados, sino tabas (o cualquier otro marcador). Tendremos una cantidad de tabas igual a nuestra edad física, otro montón referente a nuestra edad mental y otro grupo que marcara nuestro nivel de inocencia (la inocencia es la capacidad del niño/niña de utilizar la imaginación para materializar cosas, o modificar unas ya existentes). Cuando queramos realizar una acción, dependiendo si es una acción física o mental tendremos que invertir un tipo u otro de tabas, equilibrando la acción para que tenga éxito. ¡Pero cuidado! Los monstruos también usan tabas…

Sin duda, un juego para pasar un buen rato. Jugar con nuestro niño pequeño y… ¿Por qué no? Torturarlo un poco.

martes, 11 de noviembre de 2014

Presentación


 Al final y después de mucho tiempo por fin hago mi presentación. Buenas yo soy Xoco y soy la persona que está detrás del mago Cáralos.

Sobre la persona real puedo decir que me encanta el dibujo, el deporte y los videjuegos, algo normal para lo que viene siendo un adolescente vaya. Soy alguien simpático pero un poco mal perdedor tengo que admitirlo, debido a mi a fan de intentar ser el mejor, pero bueno cada uno tiene sus defectillos jajajaja.

Hablando ya de Cáralos es un mago que le encanta el conocimiento, la lectura y la busqueda de poder para poder ser un gran mago, mestro de todas las artes mágicas y el más poderoso de todos los magos. Es un gran compañero y siempre intenta que el grupo esté unido ya que el se encuentra solo y va a necesitar la ayuda de sus nuevos compañeros para realizar su importante misión. Sus compañeros le tratan de bocazas pero él es así, no puede evitar decir la verdad aun que posiblemente eso traiga problemas al grupo jajajaja.

Espero que os esté gustando nuestra aventura y que sigais con nosotros hasta el final para poder ver como evolucionan nuestros personajes y podais ver a Cáralos en su busqueda por ser el mejor y la aventura que le espera.

Un Saludo a todos.

lunes, 13 de octubre de 2014

El fin del Mundo - Apocalipsis en Valencia (Parte 2)

-Hago una pausa y bebo un poco de agua para calmar los nervios y recomponerme- Lo que habíamos vivido hasta ese momento nos había parecido una locura, pero la verdad es que la pesadilla sólo acababa de empezar. Solamente habían transcurrido unos minutos desde que habíamos dejado la sala de espera de aquella clínica y un coche patrulla aparcó delante de la puerta. Uno de los agentes bajo y nos preguntó si estábamos todos bien.  –La tristeza  del recuerdo anida en mi mente. El dolor y la culpa se reflejan en mi cara. –Debí haber permanecido callado pero por desgracia para él no fue así. Sin pensar en el protocolo de seguridad que estaban siguiendo les dije que si podían ayudarnos con nuestro amigo Valentí, que estaba herido y necesitábamos ayuda. Sin dejarme acabar la frase el policía desenfundó el arma y observó la herida de Valentí, sin decir nada a nadie disparó.

                El ruido del arma nos golpeó a todos. Aquella jodida broma no pensaba acabar nunca… sin duda alguna el peor trago fue para Xoco. Ver morir a Valentí fue algo que nunca podremos olvidar. Pero sin duda alguna fue algo que rompió a Xoco por dentro. El policía se alejó un poco de nosotros y nos pidió que levantáramos las manos, quería pasar inspección. En ese momento todos pensamos en Lucía, también había sido mordida y viendo la suerte que había corrido Valentí no esperábamos un final distinto para ella. Mientras el agente hacía la ronda de inspección ella intentaba cubrirse la herida, mientras Carras y yo nos miramos entendiendo que, si el agente pretendía disparar a Lucía tendríamos que hacer algo. Los dos asentimos y esperamos a ver qué era lo que ocurría. Cuando el agente le pidió a Lucía que le enseñara los brazos esta se mostró reticente; bajo amenaza de pistola acabó cediendo y el policía vio la herida. Carras y yo nos volvimos a mirar. Contando mentalmente para abalanzarnos y cuando estábamos preparados para cometer la locura, el arma empezó a bajar poco a poco. El agente se dirigió al coche y le dijo a su compañero que estábamos limpios.

                La tensión acumulada del momento se liberó de golpe y estuve a punto de vomitar. Cuando pensábamos que por fin éramos libres, el agente nos preguntó cómo se había contagiado nuestro amigo. Tras un breve silencio Xoco le explicó al policía todo lo sucedido con mi compañera de piso. El agente palideció al escuchar lo de la mordedura provocada por mi compañera y mirándome me grito de forma desagradable –“¿Dónde vives?”- tensé los músculos y me mantuve en silencio. Ya había muerto alguien por mi culpa y no pensaba dejar que se repitiera de nuevo. –“¿Dónde vives chico? No pienso repetirlo”- Aquella vez la amenaza fue acompañada a punta de pistola. Alex reacciono frente a la amenaza y le dijo al agente que él los llevaría hasta el edificio a cambio de la porra que llevaba. Al policía no pareció hacerle mucha gracia la verdad, nos echó una mirada cargada de aires de superioridad y tras un pausado silencio despasó la porra y se la tendió a Alex. –“Más vale que no vayas de listo”- Parece que el juego sin las amenazas no era el fuerte de aquel agente de policía.
                No había suficiente espacio para todos en el coche así que fuimos andando. La verdad es que el camino de regreso se hizo bastante más largo. Mi negativa de llegar me costó un par de golpes y estirones. Una vez en el portar me pidió amablemente a punta de pistola las llaves y yo le contesté que podía buscarlas si quería, pero que yo no se las daría. El cacheo no les hizo perder mucho tiempo ya que el pantalón sólo tenía dos bolsillos. Probaron las llaves y entramos. Alex los acabó de guiar hasta la habitación, mientras tanto Carras y Yo entramos en la cocina y nos hicimos con los cuchillos más grandes que encontramos. Recuerdo que estábamos hablando de algo cuando un par de disparos cortaron la conversación. Supe rápidamente lo que aquello significaba y solté el cuchillo para correr lo más rápido posible hacia la habitación de mí compañera. Su cuerpo descansaba inerte enredado en una maraña de sabanas. Su brazo desencajado y medio arrancado del forcejeo, del intento de escapar de aquella jaula de tela; y… lo más impactante de todo fue el orificio de su cabeza, el cual todavía humeaba. Yo me quedé absorto contemplando el cadáver de mi compañera, ajeno a todo lo que ocurría en la casa. Al volver en mí y salir al comedor con todos, escuche a Alex despedirse del grupo. Se iba con los policías. Estos iban a llevarlo a su casa. Quería asegurarse de que su familia estaba bien.


El golpe de la puerta al cerrarse me ayudó a concentrarme. La casa estaba diferente… no estaba todo en su sitio. Los papeles de encima de la mesa estaban de forma diferente a como los habíamos dejado. Estaba seguro de ello ya que no pudimos empezar la partida de rol.