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lunes, 17 de noviembre de 2014

Al encuentro de Zacarus



Álesmir y Cáralos vuelven sonrientes a la mesa. “Ya está hecho, van a darnos lo oportunidad de unirnos.” Sombra les mira sin comprender. “¿Qué tiene eso que ver con ser héroes?” “Pues que antes has dicho que te daban problemas. Ahora tienes a unos hombres infiltrados y en apenas unos minutos ¿No te vale eso?” “Vaya, para ser un sucio semi-elfo usas la cabeza” interrumpe de pronto Élencor. “Está bien, todos habéis demostrado vuestra valía, nos veremos mañana en el río”.
Una vez superada aquella difícil prueba, el equipo decide mantenerse junto y hacer tiempo investigando la desaparición de Zacarus.
Después de una larga caminata por el bosque, son emboscados por unas ratas terribles, unos peligrosos monstruos enormes que no les dan cuartel. La batalla se presenta cruenta y dura, incrementándose su intensidad cuando de pronto surgen unas ratas gigantes, que a cada mordisco infectan a nuestros héroes, provocándoles fuertes fiebres. Finalmente, tras muchas estocadas, flechas e innumerables y mortíferos hechizos, logran exterminar a las ratas, pero la batalla les ha agotado y deciden montar un campamento para poder descansar.
Una vez recuperadas las fuerzas, continúan adentrándose en el bosque hasta llegar a una pared rocosa, donde se percibe una puerta esculpida. Tras investigar que no hay peligro con la percepción élfica, comprobar que no es una puerta que funcione con magia y descartar la absurda propuesta de escalar la pared, el guerrero del grupo carga contra la piedra y la derriba. Se adentran entonces en una gruta totalmente oscura, la cual, gracias al mago del grupo, pronto queda iluminada. Pero no todo son alegrías pues no tardan en descubrir que la gruta se encuentra atestada de cadáveres putrefactos de animales.

martes, 11 de noviembre de 2014

Presentación


 Al final y después de mucho tiempo por fin hago mi presentación. Buenas yo soy Xoco y soy la persona que está detrás del mago Cáralos.

Sobre la persona real puedo decir que me encanta el dibujo, el deporte y los videjuegos, algo normal para lo que viene siendo un adolescente vaya. Soy alguien simpático pero un poco mal perdedor tengo que admitirlo, debido a mi a fan de intentar ser el mejor, pero bueno cada uno tiene sus defectillos jajajaja.

Hablando ya de Cáralos es un mago que le encanta el conocimiento, la lectura y la busqueda de poder para poder ser un gran mago, mestro de todas las artes mágicas y el más poderoso de todos los magos. Es un gran compañero y siempre intenta que el grupo esté unido ya que el se encuentra solo y va a necesitar la ayuda de sus nuevos compañeros para realizar su importante misión. Sus compañeros le tratan de bocazas pero él es así, no puede evitar decir la verdad aun que posiblemente eso traiga problemas al grupo jajajaja.

Espero que os esté gustando nuestra aventura y que sigais con nosotros hasta el final para poder ver como evolucionan nuestros personajes y podais ver a Cáralos en su busqueda por ser el mejor y la aventura que le espera.

Un Saludo a todos.

Más opciones para la diversión - Cthulhu


¡Buenas Roleros!

Estábamos revisando nuestro nº4 de “Crítico, La Revista de Rol” y como buenos Cthulhuadictos no hemos podido pasar por alto hacer una breve reseña sobre el artículo de Dani Guzmán.

                Dani nos presenta un micro catálogo de nuevos trasfondos y habilidades para rellenar esos huecos de la lista de nuestros PJs. Encontramos habilidades curiosas y útiles como Cartografía, para aquellos que deseen tanto interpretar mapas como dibujarlos, o también Prestidigitación/Vaciar bolsillos porqué nunca está de más saber que llevan nuestros sospechosos encima. ¿No?

                De los siete trasfondos ofrecidos en el artículo nos decantamos por Superviviente de la Gran Guerra (el por qué es muy sencillos, nos gustan los personajes digamos que… que se vuelven altamente peligrosos bajo presión. LOCURA MÁXIMA EN CADA PARTIDA), dentro de cada trasfondo encontraremos los rasgos como vida, cordura, etc. que hemos de aumentar o disminuir para personalizar a nuestro personaje. (Bien mirado el trasfondo Hobby Obsesivo también es un buen candidato para “PJ altamente peligroso bajo presión” si sabes que hobby aplicar).


Nada más. Esperamos poder poner en práctica alguna de las habilidades o trasfondos y disfrutar de esta aportación.


domingo, 9 de noviembre de 2014

Pequeños Detectives de Monstruos - El Juego de Rol -

Este año ha llega de la mano de la editorial Nosolorolen su línea Bizarra, este esplendido juego de rol para los más peques de la casa. Pequeños Detectives de Monstruos es un juego de interpretación (más conocido como rol) para jugar con niñas y niños a partir de tres años; interpretarán el papel de detectives y tendrán que conseguir completar su misión. ¿Cuál es esta misión? Pues nada más y nada menos que encontrar al monstruo que vive en la casa y capturarlo para volverlo bueno y, así, que deje de causar problemas.


            Este juego nos brinda una vertiente pedagógica ya que, quién más y quién menos ha sufrido de pequeño miedo a la oscuridad, o también miedo al monstruo del armario; pues con este juego, la imaginación y la interpretación es fácil que los más peques asocien dichos miedos a diversión y entretenimiento ya que, guiados por un detective veterano, se enfrentarán a sus miedos hechos dibujos.


            Las ilustraciones que acompañan al libro son de un trazo de línea simple, pero con una buena definición y un gran detalle. Muy llamativo y atractivo para los niños y niñas. El manual va acompañado de fichas con las caras y huellas de los monstruos para ayudar a identificarlos y una hoja de pegatinas con insignias al Valor, al trabajo en equipo y a las grandes ideas para reforzar las intervenciones de los Pequeños Detectives.

Nosotros ya lo hemos probado ^^

sábado, 1 de noviembre de 2014

¿Quién es Sombra?


Los héroes se quedan perplejos. No esperaban aquello y ahora el desconocido los observa fijamente. Se acercan a él. Este les recrimina la tardanza, ¿Es que tal vez no estén a la altura de la fama que les precede? Los héroes ya empiezan a estar cansados de este juego y le preguntan sus intenciones. “Es una prueba, para ver si sois héroes.” Aquello comenzaba a complicarse y las respuestas no llegaban. “Mi señor Doppelgänger me envía para ver si realmente sois héroes, así que debéis demostrármelo.” Repite.
Y aquí fue donde la paciencia del elfo se agotó. Se puso de pie tirando la silla al suelo, dio un fuerte golpe en la mesa y agarró al sujeto de la capa. “¿Dónde están los bandidos?” Los demás no comprendían aquello, pero sin duda aquel Sombra sabía de qué iba el asunto. Tal vez por eso pudo permitirse el lujo de seguir impasivo ante aquella amenaza.
Élencor, al ver que no funcionaba, lo soltó. El mago tomó ahora la voz cantante en la conversación, tratando de mostrar las cualidades del grupo como héroes. “¿Y lo de esta mañana, que ha sido? Han muerto inocentes.” Dice de pronto el semi-elfo. “Cierto, pero no son nada comparadas con las miles de vidas que podremos salvar, eso era una prueba para vosotros. “ Todos callan ante aquella respuesta y es entonces cuando el elfo se pone en pie de nuevo. “¿Quieres una demostración? Pues mira.” Sigilosamente se desliza entre la multitud y roba del pecho de un hombre sospechoso un colgante. “Aquí tienes, ni se han percatado.” Deja caer el objeto en la mesa y el mago corre a estudiarlo. Sus amplios conocimientos eclesiásticos pronto le brindan la información que persigue. “Es un colgante que representa al dios Orcus, príncipe oscuro.” “En efecto – respondo Sombra, quién parece más complacido – ese tipo al que has robado, que ahora habla con el posadero, es el líder de un grupo de saqueadores y además, es un seguidor de Orcus, al igual que todos los hombres que le siguen. Son una secta y el posadero es el que controla todo el cotarro. Aún así, sigo esperando a ver que sois héroes.” Tras pensar un momento, es Álesmir quien se pone en pie. “Tengo una idea.” Sin mediar palabra, se acerca al líder, le da un golpe amistoso en la espalda y pide dos jarras de hidromiel. El hombre se sorprende e intenta reconocer al desconocido, quién asegura que trabajaron juntos en el pasado en algunos saqueos. Pasado el rato y tras varias jarras de hidromiel, el saqueador está lo suficientemente borracho para creer que realmente son viejos amigos. Por desgracia, aún así no suelta prenda sobre la ubicación de su guarida.
Al comprender las intenciones del semi-elfo, Cáralos se acerca, el borracho le saluda amistosamente al comprobar que es un conocido de su “viejo amigo” y sin que se dé cuenta, pasa a hurtadillas el colgante a Álesmir. Este capta la idea de su compañero y fingiendo agacharse y recoger algo, le muestra el colgante al saqueador. “Se te ha caído amigo.” Sorprendido de haberlo perdido, agradece la devolución. Pero ahí no queda la cosa, el semi-elfo muestra su interés por el objeto y deja claro que conoce su significado y sus deseos de brindar culto a Orcus. Tras sopesarlo, el líder saqueador decide que puede ser una buena idea darle una oportunidad. Al fin y al cabo, son viejos amigos, ¿no?

miércoles, 22 de octubre de 2014

La aparición de Sombra


Reunidos de nuevo, los cuatro nuevos héroes de Valle del dragón disfrutan de la cena, aunque no tanto de la compañía de los otros. Mientras que los eladrines han entablado una vana conversación sobre su mística tierra natal, el reino de las hadas, Élencor, se ha desplazado, de tal manera que aunque sigue compartiendo mesa con ellos, quede patente su animadversión a la compañía de otros seres. Álesmir por su parte, disfruta de la cena sin mediar palabra.
De pronto, un enano se sienta de golpe y apoya una jarra en la mesa, derramando parte de su contenido. “Bienaventurados sean los héroes.” Vocifera. Todos le observan sobresaltados, sin acabar de comprender su presencia. El semi-elfo, de pronto, responde al recién llegado en enano. “Habrase visto, un orejas puntas hablando enano.” Exclama en su lengua. A pesar de la sorpresa, los otros comienzan a hacer preguntas. Cáralos no tarda en exponer lo que ha descubierto acerca de la firma. El enano no sabe sobre ella, el único mago del que él ha oído hablar era el mago de la fortaleza, Zacarus, quien desapareció misteriosamente en el bosque años atrás, llevándose consigo todas sus pertenencias mágicas y sus libros. Antes de darlo todo por perdido, Álesmir pregunta si conoce a aquel que firma la carta, un tal Doppelgänger,”No se que es un Doppelgänger.” Responde este.
Aun habiendo hablado en enano, los demás héroes entienden sin dificultad alguna aquel nombre que sin duda también aparece en sus cartas. Es ahora, para sorpresa de todos, el elfo quién toma la palabra. “Yo también busco a ese tipo. He estado investigando y he descubierto algo sobre una taberna en los bajos fondos. Creo que deberíamos ir todos.” “Vaya, ahora resulta que sí estabas investigando cuando nos hemos encontrado antes.” Responde el semi-elfo, visiblemente mosqueado. “Pues sí, y voy a necesitar ayuda, aunque preferiría que no fuera de un sucio semi-elfo como tú.” El mago no tarda en poner paz e intentar organizar el grupo, pues cree que pueden trabajar bien en equipo. Tal vez hasta sea verdad.
Una vez en la posada, el elfo no tarda en localizar al encapuchado que se sienta en una mesa del fondo. Sin sopesarlo, da un paso rápido, con claras intenciones de abalanzarse sobre él. Rápidamente, el semi- elfo y el mago lo paran. “¿A dónde diablos vas, no puedes hacer esto en un lugar así, espera aquí, vamos a obtener algo de información antes.” Dicho esto, Álesmir se dirige a la barra, coloca una moneda boca abajo y con un ligero movimiento de cabeza señala al encapuchado. “¿Qué puedes decirme de él?” El posadero, un tíflin, lo mira de arriba abajo. Por su expresión deja claro no solo que no va a hablar, si no que aquello le resulta gracioso. Una pequeña carcajada confirma la duda. “Lo siento chico, pero no sé nada de él.” Con un gesto, le muestra un cuchillo oculto en la correa de la mochila que cruza en su pecho. “Se ven muchos de esos por aquí” responde este, sin lugar a dudas la intimidación no funciona. De pronto, el mago aparece. “Dinos lo que sabes, tenemos fuera un ejército, así que ya sabes lo que te conviene.” Un sutil movimiento de su mano y se escucha el sonido de cascos de caballos y golpes de armaduras fuera de la posada. Desgraciadamente, no lo suficientemente sutil. El tíflin, curtido en engaños, lo nota y consciente de que es un mero truco, vuelve a soltar una carcajada. “Claro, un ejército.” Espeta burlón.
Justo cuando las cosas no podían ir peor, aparece el otro eladrín, que sin pensárselo, muestra parte del filo de su espada al posadero. “¿Ves mi espada?” pregunta amenazante “¿Sí? Yo también tengo una.” Responde desenvainando la suya, mostrándola a los tres aventureros. “Ya está bien de tonterías.” Dice el semi-elfo, poniendo otra moneda sobre la mesa. De nuevo, otra risa burlona. ¿Es que nada funciona con este hombre? “Chicos, de normal no haría esto, pero me habéis caído bien. ¡SOMBRA! Preguntan por ti.

lunes, 13 de octubre de 2014

El fin del Mundo - Apocalipsis en Valencia (Parte 2)

-Hago una pausa y bebo un poco de agua para calmar los nervios y recomponerme- Lo que habíamos vivido hasta ese momento nos había parecido una locura, pero la verdad es que la pesadilla sólo acababa de empezar. Solamente habían transcurrido unos minutos desde que habíamos dejado la sala de espera de aquella clínica y un coche patrulla aparcó delante de la puerta. Uno de los agentes bajo y nos preguntó si estábamos todos bien.  –La tristeza  del recuerdo anida en mi mente. El dolor y la culpa se reflejan en mi cara. –Debí haber permanecido callado pero por desgracia para él no fue así. Sin pensar en el protocolo de seguridad que estaban siguiendo les dije que si podían ayudarnos con nuestro amigo Valentí, que estaba herido y necesitábamos ayuda. Sin dejarme acabar la frase el policía desenfundó el arma y observó la herida de Valentí, sin decir nada a nadie disparó.

                El ruido del arma nos golpeó a todos. Aquella jodida broma no pensaba acabar nunca… sin duda alguna el peor trago fue para Xoco. Ver morir a Valentí fue algo que nunca podremos olvidar. Pero sin duda alguna fue algo que rompió a Xoco por dentro. El policía se alejó un poco de nosotros y nos pidió que levantáramos las manos, quería pasar inspección. En ese momento todos pensamos en Lucía, también había sido mordida y viendo la suerte que había corrido Valentí no esperábamos un final distinto para ella. Mientras el agente hacía la ronda de inspección ella intentaba cubrirse la herida, mientras Carras y yo nos miramos entendiendo que, si el agente pretendía disparar a Lucía tendríamos que hacer algo. Los dos asentimos y esperamos a ver qué era lo que ocurría. Cuando el agente le pidió a Lucía que le enseñara los brazos esta se mostró reticente; bajo amenaza de pistola acabó cediendo y el policía vio la herida. Carras y yo nos volvimos a mirar. Contando mentalmente para abalanzarnos y cuando estábamos preparados para cometer la locura, el arma empezó a bajar poco a poco. El agente se dirigió al coche y le dijo a su compañero que estábamos limpios.

                La tensión acumulada del momento se liberó de golpe y estuve a punto de vomitar. Cuando pensábamos que por fin éramos libres, el agente nos preguntó cómo se había contagiado nuestro amigo. Tras un breve silencio Xoco le explicó al policía todo lo sucedido con mi compañera de piso. El agente palideció al escuchar lo de la mordedura provocada por mi compañera y mirándome me grito de forma desagradable –“¿Dónde vives?”- tensé los músculos y me mantuve en silencio. Ya había muerto alguien por mi culpa y no pensaba dejar que se repitiera de nuevo. –“¿Dónde vives chico? No pienso repetirlo”- Aquella vez la amenaza fue acompañada a punta de pistola. Alex reacciono frente a la amenaza y le dijo al agente que él los llevaría hasta el edificio a cambio de la porra que llevaba. Al policía no pareció hacerle mucha gracia la verdad, nos echó una mirada cargada de aires de superioridad y tras un pausado silencio despasó la porra y se la tendió a Alex. –“Más vale que no vayas de listo”- Parece que el juego sin las amenazas no era el fuerte de aquel agente de policía.
                No había suficiente espacio para todos en el coche así que fuimos andando. La verdad es que el camino de regreso se hizo bastante más largo. Mi negativa de llegar me costó un par de golpes y estirones. Una vez en el portar me pidió amablemente a punta de pistola las llaves y yo le contesté que podía buscarlas si quería, pero que yo no se las daría. El cacheo no les hizo perder mucho tiempo ya que el pantalón sólo tenía dos bolsillos. Probaron las llaves y entramos. Alex los acabó de guiar hasta la habitación, mientras tanto Carras y Yo entramos en la cocina y nos hicimos con los cuchillos más grandes que encontramos. Recuerdo que estábamos hablando de algo cuando un par de disparos cortaron la conversación. Supe rápidamente lo que aquello significaba y solté el cuchillo para correr lo más rápido posible hacia la habitación de mí compañera. Su cuerpo descansaba inerte enredado en una maraña de sabanas. Su brazo desencajado y medio arrancado del forcejeo, del intento de escapar de aquella jaula de tela; y… lo más impactante de todo fue el orificio de su cabeza, el cual todavía humeaba. Yo me quedé absorto contemplando el cadáver de mi compañera, ajeno a todo lo que ocurría en la casa. Al volver en mí y salir al comedor con todos, escuche a Alex despedirse del grupo. Se iba con los policías. Estos iban a llevarlo a su casa. Quería asegurarse de que su familia estaba bien.


El golpe de la puerta al cerrarse me ayudó a concentrarme. La casa estaba diferente… no estaba todo en su sitio. Los papeles de encima de la mesa estaban de forma diferente a como los habíamos dejado. Estaba seguro de ello ya que no pudimos empezar la partida de rol.

jueves, 9 de octubre de 2014

La firma del mago

 Aquí dejo el seguiente capítulo de la historia, espero que la disfrutéis:


De camino a la posada donde se celebraría el banquete en su honor, Álesmir se cruza con la mujer a la que había salvado en el mercado, esta corre a abrazarlo muy agradecida. Aprovechando la situación, comienza a preguntarle por lo ocurrido en el mercado, especialmente por aquel encapuchado. Al principio se muestra reacia, pero termina cediendo ante la insistencia de su salvador “No conozco al hombre, pero estoy segura de que lo encontrarás en la Bodega del goblin astuto, pero ten cuidado, ahí se reúnen muchos mercenarios, ese sitio no es trigo limpio.”

Caminando feliz con su melocotón, Quarion llega a la antigua residencia y encuentra la puerta forzada y la casa patas arribas, signos claros de un reciente registro, aquello le inquieta y se marcha del lugar meditando sobre que podría haber sucedido y quién era el responsable de aquello, sin saber que aquella misma mañana lo había conocido y se disponía a reunirse otra vez con él en un par de horas.

Un eladrín ataviado con túnicas de aspecto arcano entra en la armería de un enano. La escena, del todo inusual, no termina ahí, pues este comienza a hacer preguntas por unas extrañas runas “Si quieres saber de esas cosas, ves a hablar con la bruja tíflin, yo no entiendo de esto.” Sin perder la esperanza, el mago le muestra otro símbolo, aquel había visto en la túnica del encapuchado, el mismo que el de aquella extraña carta. “¿y esto le suena de algo?” Tamaña sorpresa al ver la expresión del enano. “Por supuesto, ¿acaso tú no sabes lo que es? Es la firma de un mago, no puedo decir de cual, pero es eso, sin duda.” Al escuchar estas palabras, Cáralos hizo un ejercicio de memoria y recordó haber visto una firma similar tiempo atrás, pero con ligeras variaciones, por eso no había podido relacionarlas hasta ahora, sin embargo, era incapaz de recordar donde la había visto. Demasiados libros mágicos habían pasado por sus manos y recordarlo todo con exactitud se tornaba una laboriosa tarea. No tardó en marcharse de allí, no sin antes preguntar por algún arma que pudiera interesarle a sus potenciales nuevos compañeros.


Como habían acordado, Élencor acude a la orilla del río. El mismo hombre de la taberna le espera. Un saludo seco y sin más dilación vuelve a preguntarle por lo ocurrido. “No puedo contarte mucho, pero si buscas respuestas, ve a la Bodega del goblin astuto. Pero ten cuidado, es un lugar peligroso, no conviene ir solo.” “Gracias pero yo acostumbro a ir solo, no necesito a nadie más.” Le responde el elfo tajante. El hombre percibe la hostilidad del interlocutor y se marcha rápido. Élencor se dispone a hacer lo mismo cuando se topa con Álesmir. “¿Y ese tipo? Supongo que estás investigando sobre lo ocurrido esta mañana.” “Esto no tiene nada que ver con eso – responde al semi-elfo, que con su perspicacia percibe la mentira – Era un asunto personal.” Lo que le faltaba un semi-elfo curioso. “Oye, si necesitas ayuda podríamos prestártela.” Le respondió este. “Yo hago las cosas solo, además preferiría que me violara un kobol a que me ayudara un sucio semi-elfo como tú.” Hacía ya tiempo que Álesmir no escuchaba aquella expresión, casi había olvidado como era relacionarse con los elfos. “Está bien maldito elfo, tú mismo.” Y así se dio por zanjada la conversación.

miércoles, 8 de octubre de 2014

El fin del Mundo - Apocalipsis en Valencia (Parte 1)

Todavía recuerdo el día como si fuese ayer. Aunque hace algún tiempo que se controló la epidemia la verdad es que no me gusta recordarlo. Ese día perdí mucho. En realidad todos perdimos mucho. El mundo perdió la vida…
Habíamos quedado en mi casa para jugar una partida al Fin del Mundo. Valentí iba a estrenarse como Director de juego y, además, teníamos a un compañero nuevo de partida. La quedada en el metro no tuvo el éxito deseado, tal y como estaba acostumbrado el grupo , llegamos tarde. Hasta las cinco menos cuarto no estuvo todo preparado para empezar aunque… nunca llegó a llevarse a cabo la partida.
Una de mis compañeras de piso se encontraba mal y se había quedado descansando en su habitación. – “Un error fatal para nosotros” - Valentí se cruzó con ella cuando iba al baño y para su sorpresa ella le atacó. Yo lo vi desde mi silla y la verdad quedé desconcertado… María no era una persona violenta pero, en ese instante, juraría que era furia animal lo que inundaba sus ojos y salvajismo lo que movía sus músculos. Valentí la redujo y la encerró en su habitación. Tras curar el mordisco de su brazo lo llevamos a una clínica privada cerca de casa ya que la herida se había puesto fea. Al llegar a la clínica vimos que el caos se apoderaba de Valencia. La sala de espera estaba a rebosar de moribundos y no pasaron ni dos segundos cuando la plaga se desató. Valentí quedo inconsciente debido a la fiebre y el malestar. Acto seguido un hombre se desplomó y convulsionó hasta morir, o al menos es lo que pensábamos todos, ya que las reglas de la biología se desintegraron al ver cómo aquel cadáver volvía a la vida. La pobre mujer de aquel muerto se llevó la peor parte, un mordisco en la yugular y un caos de dolor y gritos. La sala se sumió en un locura de intentos de sobrevivir y muertos volviendo a la vida. Carras cargó con Valentí mientras Xoco ayudaba a Lucía, que en aquel momento había sido mordida, mientras tanto Alex y yo intentábamos abrir paso hasta la salida.

Una vez fuera atrancar la puerta fue la mejor decisión que se nos ocurrió, aunque condenamos a algunos médicos y pacientes a la muerte, la plaga quedó contenida dentro de la clínica. Intentábamos entender que estaba pasando. Xoco se preocupó por ver la herida de Lucia. Carras y Yo inmovilizamos a Valentí atándolo a una verja con los cinturones como medida de precaución, por si decidía volver a la vida.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Historia - Juntos pero no revueltos

Se ha alargado un poco la publicación del siguiente fragmento de historia así que hoy será un poco más largo para compensar, como siempre, espero que lo disfrutéis :)

Lo que comenzó con elogios y felicitaciones, pronto se convirtió en una batalla verbal. Los eladrines contra el elfo y todos contra el semi-elfo.
Y así fue como los halló el lord. Interrumpiendo la discusión, les agradece su ayuda y les invita a una fiesta en su honor por haberles salvado del ataque. Los aventureros aceptan la propuesta y ponen en común lo que han visto: un encapuchado con un extraño símbolo y unas runas en el suelo. Es el mago quién expone en voz alta aquello que los otros piensan pero ocultan. “Yo he visto ese símbolo en una extraña carta que me llegó.” Así que los otros tres también habían recibido esa extraña notificación. ¿Qué querrían de ellos? En cuanto son conscientes de esto, el mago propone unir fuerzas, pero todos reusan por el momento, tienen cosas que hacer por ahora en la ciudad. Tal vez en la cena puedan hablar de eso más tranquilamente.
Álesmir, el guerrero semi-elfo, quién había ocultado su identidad usando su nombre humano, James, se dirigió hacia la casa de su tía Tínfale, que era el motivo por el cual había viajado hasta allí. Al llegar, la encuentra cerrada, tras llamar varias veces a la puerta sin obtener respuesta, decide echarla abajo de una patada.
Está abandonada. Registra cajones, abre armarios, pero nada, solo hay polvo. En un intento desesperado, se acerca a la casa contigua, una anciana lo recibe y le informa de que hace meses que la familia abandonó el hogar.
Quarion, señor de la guerra eladrín, sin saber que su objetivo es el mismo que el de su compañero semi-elfo, prueba suerte con un hombre que pasea cargado de una caja. Este le indica la dirección a seguir, pero a su vez le informa de que hace unos meses que se había marchado. Quarion se va, no sin antes pedirle al hombre uno de los melocotones que transporta.
Cáralos, el mago eladrín, decide acercarse a la tienda de artículos mágicos para averiguar algo acerca de aquellas runas, donde una bruja Tíflin lo atiende. Allí descubre que son unas runas de teleportación. Ahora ya sabe cómo llegaron allí esos kobolds, sin duda una información que sus nuevos compañeros de aventuras encontrarían muy interesante cuando la compartiera con ellos en la cena. Desgraciadamente, no logra encontrar ningún libro de conjuros que tan ansiadamente busca.
Élencor, el explorador elfo, pone rumbo hacía la taberna que había frecuentado al llegar y que por el ataque no había tenido tiempo de disfrutar. Nada más entrar, sus sentidos de elfo lo advierten. Alguien lo observa desde el fondo. Sigilosamente, se desliza hasta él. A boca jarro, le pregunta por el encapuchado y su interlocutor, alterado, le insta a bajar la voz “este no es el lugar adecuado, hay una secta en la ciudad y podrían estar escuchando, reunámonos en el río.” Tras aquello, ambos se marchan y Élencor va hacia la taberna donde se dará un banquete en su honor y en el de los otros tres, a pesar de sus escasas ganas de presentarse. A fin de cuentas, los otros también han recibido esa extraña carta.